Olor a cigarro sin que nadie fume
Notar olor a cigarro sin que nadie fume tiene a menudo una explicación cercana: el tabaco deja residuos en telas, paredes y conductos durante meses o años, y el de un vecino viaja por tuberías y rendijas.
Esta página solo describe creencias populares. Si la sensación se repite o te preocupa, consulta a un médico.
Qué puede significar
Pocas cosas se quedan tanto como el olor a tabaco. Impregna cortinas, colchones, paredes y conductos, y puede seguir ahí meses o años después de que alguien dejara de fumar en ese lugar. Por eso aparece de repente, al subir la calefacción o al abrir un armario, sin nadie con un cigarro cerca. Como imagen, un olor que vuelve sin dueño a la vista invita a pensar en las huellas que otros dejaron en tus espacios y en ti: costumbres, frases, maneras de hacer las cosas que siguen presentes aunque la persona ya no esté.
Según cómo ocurrió
En un apartamento o un edificio
El olor viaja por los conductos de ventilación, las tuberías y las rendijas de puertas y ventanas. Un vecino que fuma en el balcón o en el baño puede impregnar tu casa sin que lo sepas.
Al abrir un armario o un cajón viejo
La ropa, la madera y el papel retienen el olor a tabaco durante mucho tiempo. Un mueble heredado puede conservar el de su antiguo dueño.
Al encender la calefacción o el aire
Poner en marcha la calefacción o el aire acondicionado remueve y calienta restos acumulados en el polvo, las alfombras o los conductos, y el olor reaparece aunque nadie haya fumado en semanas.
El tabaco de alguien que ya murió
Si esa persona fumaba una marca concreta, cualquier rastro parecido te la trae de golpe a la memoria. Pocos estímulos traen a alguien tan rápido como un olor conocido.
Por qué ocurre en la naturaleza
El tabaco quemado deja residuos que se adhieren a telas, paredes, alfombras y sistemas de ventilación, y que pueden durar meses o años. En los edificios, el olor de un vecino que fuma viaja por tuberías, conductos y rendijas. Los cambios de temperatura y las corrientes de aire vuelven a liberar esos rastros.
Qué dicen las creencias populares
Bolivia
En Bolivia, según una recopilación de 1920, el cigarro se fumaba como amuleto los martes y viernes por la noche, porque en esas noches su humo deshacía o debilitaba los efectos de cualquier brujería.
Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 96. Ver la página
Para pensar
¿Qué costumbre de otra persona sigue presente en tu forma de vivir?