Gorgojos en la cocina
Los gorgojos en la cocina casi nunca son señal de descuido: llegan ya dentro de un paquete de arroz, de lentejas o de harina, como huevos escondidos en el grano. Entre los guaraníes se decía que un diablillo tomaba su forma.
Qué puede significar
Encontrar gorgojos da vergüenza, como si la cocina estuviera sucia. Y casi nunca es así. La hembra deja sus huevos dentro de los granos en el campo o en el almacén, y la bolsa llega a tu casa con los inquilinos dentro. Lo que asoma en la alacena empezó lejos de ti. Hay problemas que funcionan igual: llegan dentro de algo que parecía en orden, como un trabajo, un acuerdo o una compra, y solo se muestran semanas después. Ver gorgojos puede servir para distinguir entre culpa y responsabilidad. No fuiste tú quien los metió, pero sí puedes revisar qué entra en tu despensa. Los guaraníes veían en el gorgojo del campo la forma de un diablillo diminuto, y lo pequeño, ya se ve, puede dar mucho trabajo.
Según cómo ocurrió
En la avena o en la harina
A menudo no son gorgojos, sino escarabajos de la harina, que viven en productos molidos. Se parecen, pero los gorgojos verdaderos tienen un hocico alargado.
Saliendo de un paquete de legumbres o arroz
Cada grano agujereado es la salida de un adulto que creció dentro. Por eso un paquete cerrado puede estar ya habitado.
Caminando por las paredes de la alacena
Los adultos salen a buscar otros alimentos y se reparten por los estantes. Aparecen muchos a la vez tras semanas de desarrollo invisible.
Al volver de unas vacaciones
Con calor y semanas sin tocar los paquetes, una sola generación puede multiplicarse. El paquete que dejaste con unos pocos huevos puede estar lleno al volver.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los gorgojos son escarabajos pequeños con el hocico alargado. La hembra perfora un grano, pone un huevo dentro y lo sella; la larva se alimenta del interior y sale ya adulta. El calor acelera su ciclo, y el frío del congelador durante unos días acaba con los huevos que pudiera haber en un paquete nuevo.
Qué dicen las creencias populares
Guaraníes (Río de la Plata)
Según Daniel Granada (1896), el añacuá o ayacuá de los guaraníes era un diablillo diminuto e imperceptible que, para algunas generaciones, había tomado la forma de un gorgojo del campo.
Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 38. Ver la página
Extremadura (Zafra)
En Zafra (Extremadura), hacia 1884, los niños jugaban a «El gorgojo»: en cuclillas y con las manos bajo los muslos, avanzaban a saltos tras el que hacía de gorgojo cantando «allá voy con mi gorgojito».
Fuente: Sergio Hernández de Soto (dir. Antonio Machado y Álvarez), Juegos infantiles de Extremadura, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. II (1884), n.º 25, pp. 169-170. Ver la página
Francia (Thiers, 1679)
Brand y Ellis citan al francés Thiers (1679): había quien creía que tres panes cocidos el Viernes Santo y puestos en un montón de grano lo libraban de ratas, ratones, gorgojos y gusanos.
Fuente: John Brand; Henry Ellis, Observations on the Popular Antiquities of Great Britain, vol. I (1849), vol. I, p. 151. Ver la página
Para pensar
¿Qué problema entró en tu vida dentro de algo que elegiste de buena fe?