Se rompe un cuarzo
Cuando se rompe un cuarzo, lo habitual es que se abra una grieta que ya tenía dentro: burbujas diminutas de agua o gas, sumadas a un cambio térmico repentino, lo debilitan. Para quien lo guardaba con cariño, puede ser motivo de una pausa.
Qué puede significar
Un cuarzo rara vez se rompe sin motivo. Dentro guarda pequeñas burbujas de agua o de gas, y fisuras finísimas que se formaron con el cristal. Mientras nada cambia, no pasan de ser un brillo en su interior; con un golpe de calor en la ventana o un chorro de agua caliente, esa debilidad se abre paso. La rotura revela algo que llevaba años ahí. Como imagen, sugiere mirar las tensiones antiguas que solo salen a la luz cuando cambian las condiciones: una mudanza, un trabajo nuevo, una visita larga en casa.
Según cómo ocurrió
Se raja en la ventana al sol
El sol calienta una cara del cristal más que la otra, y si después refresca de golpe, la diferencia puede abrir una fisura. Pasa sobre todo con piezas grandes junto al vidrio.
Se parte al lavarlo
El agua muy caliente o muy fría sobre un cristal que estaba templado provoca a menudo grietas, sobre todo si ya tenía fisuras internas.
Una punta que se despega
Las puntas de cuarzo tienen planos de debilidad. Un golpe pequeño contra la mesa puede desprender una esquina que parecía firme.
Por qué ocurre en la naturaleza
El cuarzo natural contiene casi siempre inclusiones microscópicas de agua y gas y pequeñas fracturas de su formación. Las variaciones súbitas de temperatura hacen que unas zonas se dilaten o contraigan antes que otras, y esa tensión, sumada a la de las inclusiones, abre grietas. Un golpe sobre un plano débil tiene el mismo efecto.
Para pensar
¿Qué tensión antigua aparece en tu vida solo cuando cambian las condiciones?