Everyday Omens

Encontrar un ojo turco

Encontrar un ojo turco suele ser encontrar el amuleto que alguien perdió de una pulsera, un llavero o un colgante. Si el tuyo se rompe, lo habitual es que lo haya rajado un golpe o un salto de temperatura.

Qué puede significar

Un ojo turco es una protección hecha de vidrio, es decir, una protección frágil. Se agrieta con un golpe, se raja con un cambio de temperatura, pierde el hilo que lo sujetaba. Lo que debía cuidarte necesita, a su vez, cuidados, y eso vale para casi todo lo que nos da seguridad: las amistades se atienden, el descanso se defiende, las costumbres que nos sostienen se renuevan de vez en cuando. Si encuentras uno perdido en la calle, es la defensa de alguien, perdida por el camino; si se rompe el tuyo, quizá convenga revisar qué otras protecciones tienes gastadas. En España y Portugal, hace un siglo, se creía que era la higa de azabache la que defendía a los niños.

Según cómo ocurrió

En la calle o en un taxi

Se suelta con facilidad de pulseras y llaveros. Si quieres, déjalo a la vista; quien lo busque lo reconocerá enseguida.

Te lo regalan

Quien te lo da te desea algo bueno a su manera. Puedes llevarlo en el llavero o junto a la entrada.

Se agrieta sin golpe

El vidrio guarda tensiones internas desde su fabricación, y el sol directo o el frío de una ventana pueden rajarlo.

Se rompe la pulsera

Muchas veces falla el cordón, no el ojo. Cambiar el hilo basta para volver a usarlo.

Por qué ocurre en la naturaleza

El nazar, al que llamamos ojo turco, es una cuenta de vidrio azul con círculos concéntricos, típica de Turquía y de otros países del Mediterráneo oriental. Como cualquier vidrio, se rompe con golpes y cambios bruscos de temperatura, sobre todo si tiene burbujas o tensiones de fabricación.

Qué dicen las creencias populares

España y Portugal

Vicuña Cifuentes anotó en 1915 que en Portugal, como en España, se creía que la higa, un dije de azabache o coral con forma de puño, defendía a los niños del mal de ojo.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), p. 107. Ver la página

Portugal (Figueira da Foz)

En la misma página cita un libro de Figueira da Foz (Portugal) que cuenta de un muchacho del que se decía que rajaba un vidrio solo con mirarlo fijamente.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), p. 107 (cita de Cardoso y Pinto, Folclore da Figueira da Foz). Ver la página

Para pensar

¿Qué cosas te dan seguridad y llevan tiempo pidiéndote que las cuides o las renueves?