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Árbol que se secó de repente

Un árbol que se secó de repente casi siempre venía arrastrando un problema escondido en las raíces o en el tronco. Duele más cuando tenía historia: en muchas casas un árbol va unido a una persona.

Qué puede significar

Hay árboles que no son solo árboles. El limonero que plantó la abuela, el fresno que nació con un hijo, el pino bajo el que se ponía la mesa de los domingos. Cuando uno de ellos se seca, la pérdida pesa más que la madera. Esa unión entre un árbol y una vida es muy antigua: en Madagascar, el muchacho que dejaba su casa plantaba un plátano para que su familia supiera de él según cómo creciera, y entre algunos pueblos zulúes cada gemelo tenía su euforbia junto a la choza. Si el árbol que se te seca tenía historia, puedes despedirlo con la misma atención que le diste a quien lo plantó. Quizá un esqueje, una foto o un árbol nuevo en el mismo hueco mantengan esa historia en pie.

Según cómo ocurrió

Tras unas obras cerca

Una zanja, un muro o una capa de cemento pueden cortar o asfixiar raíces sin que el árbol lo muestre enseguida. Los síntomas pueden tardar un par de años en asomar.

Después de un verano muy seco

La sequía debilita al árbol y lo deja expuesto a insectos y hongos. Por eso a menudo se seca al año siguiente, cuando el verano ya parecía olvidado.

Con serrín o agujeritos en la corteza

Son señales de escarabajos que excavan galerías bajo la corteza y cortan el paso de la savia. El árbol se queda sin agua por dentro aunque la tierra esté húmeda.

El árbol que plantó alguien querido

Los alemanes, según Daniels, sacudían los árboles del huerto al morir el amo y les daban la noticia, para que no se echaran a perder. Despedirse de un árbol así tiene sentido.

Por qué ocurre en la naturaleza

Un árbol rara vez muere en días. Daños en las raíces por obras o encharcamiento, sequías prolongadas, plagas que excavan bajo la corteza y hongos de la madera lo debilitan durante meses o años. Cuando ya no puede subir agua hasta la copa, las hojas se secan casi a la vez y parece que todo ocurrió de golpe.

Qué dicen las creencias populares

Madagascar

Una enciclopedia de 1903 recoge que en Madagascar el muchacho que se iba de casa plantaba un plátano y decía: «Si este se marchita, estoy enfermo; si muere, estoy muerto».

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 833. Ver la página

Zulúes

La misma obra cuenta que en algunas tribus zulúes, al nacer gemelos, el padre plantaba dos euforbias junto a la entrada de la choza, y se creía que la vida de cada niño quedaba unida a la de un árbol.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 8 (archivo v 1). Ver la página

Alemania

Según esa enciclopedia, en Alemania, cuando moría el dueño de la casa, alguien debía ir al huerto, sacudir los árboles y decirles «¡El amo ha muerto!», para que no se echaran a perder.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 187 (archivo v 1). Ver la página

Para pensar

¿Qué árbol o planta de tu vida está unido al recuerdo de alguien?