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Encontrar una bellota

Encontrar una bellota es encontrar una semilla con un destino incierto: la mayoría acaba comida, pero algunas, enterradas por arrendajos que nunca vuelven por ellas, se convierten en árboles décadas después.

Qué puede significar

Muchos de los árboles que dan bellotas no los plantó nadie a propósito. Los arrendajos entierran miles de ellas cada temporada, a menudo lejos del árbol de origen, y no recuperan todas; las que quedan bajo tierra, en un claro con luz, germinan y crecen durante décadas. Que un pájaro siembre un bosque sin proponérselo es una buena imagen de lo que tú siembras sin darte cuenta: una frase que alguien recordó años después, una costumbre que contagiaste, un favor pequeño que cambió el día de otra persona. En la Roma antigua, un árbol cargado de ellas llegó a interpretarse como presagio de un imperio. Tenerla entre los dedos es tener un comienzo que todavía no sabe en qué terminará.

Según cómo ocurrió

Todavía con la cúpula puesta

La cúpula escamosa protege el fruto mientras madura. Cuando la bellota cae entera, lo más probable es que se acabe de soltar del árbol.

Una con un agujerito

Un orificio redondo indica que una larva de gorgojo se alimentó dentro y salió. Esa bellota ya no germinará, pero alimentó a otro.

Un año en que el suelo se cubre de bellotas

Los árboles alternan años de cosecha enorme con otros escasos. En los años abundantes hay tantas que los animales no pueden comerlas todas, y más llegan a germinar.

Una que ya echó raíz

A veces la encuentras con una raíz blanca asomando por la punta. Si la plantas en tierra, puede convertirse en un arbolito en pocos meses.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las bellotas son los frutos de los árboles del género Quercus. Su producción varía mucho de un año a otro, y en los años de gran cosecha la abundancia supera lo que pueden consumir los animales. Arrendajos y otros animales entierran bellotas como reserva; las que no recuperan pueden germinar lejos del árbol de origen.

Qué dicen las creencias populares

Roma antigua

Una enciclopedia de 1903 cuenta que, mientras el abuelo del emperador Galba ofrecía un sacrificio, un águila le arrebató las entrañas de la víctima y las llevó a un árbol cargado de bellotas, y los adivinos dijeron que su familia llegaría a gobernar el imperio, aunque al cabo de muchos años.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 668. Ver la página

Pueblo maidu (California)

La misma obra recoge que los maidu celebraban una danza poco después de empezar el invierno para asegurar una buena cosecha de bellotas al año siguiente, convencidos de que, si la omitían, los árboles no darían fruto.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 822. Ver la página

Para pensar

¿Qué sembraste sin proponértelo que, con los años, dio fruto en otra persona?