Mascota que muere de repente
Cuando una mascota muere de repente, el golpe es doble: la pérdida y la falta de despedida. Muchas enfermedades de perros y gatos avanzan sin dar avisos claros hasta el final.
Qué puede significar
Lo que más pesa tras la muerte repentina de un perro, de un gato o de cualquier otro compañero de casa es lo que quedó sin hacer: el último paseo, la última caricia sabiendo que era la última. Por eso el duelo aparece en los gestos de rutina. Te levantas a la hora de su comida, oyes un ruido y miras su rincón, guardas la correa y la vuelves a sacar. Esos momentos no son un retroceso: son la forma en que la casa se va dando cuenta. Puede ayudar hacer después la despedida que no hubo: escribirle unas líneas, plantar algo, juntar sus fotos. Hacia 1920, muchas familias bolivianas creían que la muerte súbita de un animal de la casa era un daño que así no alcanzaba a sus dueños.
Según cómo ocurrió
Muere mientras duermes o estás fuera
Es frecuente sentir culpa por no haber estado. Si te queda la duda de la causa, el veterinario puede explicarte qué pasó.
Un gato joven que parecía sano
En los gatos, algunas enfermedades del corazón no dan síntomas visibles hasta el final. No haberlo notado no es un descuido: muchas veces no había nada que notar.
Hay otros animales en casa
Pueden olfatear sus rincones, comer menos o cambiar de humor unos días. Mantener sus horarios les ayuda, y a ti también.
Niños que preguntan
Les sirven palabras claras y sencillas, sin rodeos como «se fue de viaje». Dejar que participen en una pequeña despedida les ayuda a entender.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las muertes repentinas en perros y gatos se deben con frecuencia a problemas que avanzan sin síntomas claros, como algunas enfermedades del corazón, y también a intoxicaciones, golpes de calor o accidentes. Si quieres conocer la causa, un veterinario puede orientarte y, en algunos casos, hacer una necropsia.
Qué dicen las creencias populares
Bolivia
En Bolivia, según una recopilación de 1920, era común criar animales domésticos para que los maleficios dirigidos a sus dueños cayeran sobre ellos. Si un animal moría de repente, se pensaba que había recibido el daño destinado a la familia.
Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 93. Ver la página
Para pensar
¿Qué gesto de despedida te gustaría haber tenido y todavía puedes hacer a tu manera?