Enterrar un perro en casa
Enterrar un perro en casa es una despedida muy común, y hay quien teme que traiga mala suerte. Lo que sí conviene pensar son tres cosas prácticas: las normas de tu municipio, la profundidad y qué pasará si te mudas.
Qué puede significar
Una tumba en el jardín ata una despedida a un lugar. Mientras vives allí, tienes a mano un rincón para visitar; si un día te mudas, la tumba no se muda contigo, y allí queda una parte de la historia de la casa. Por eso conviene decidirlo pensando en los años siguientes, y no solo en el día de la pérdida. La cremación, en cambio, permite llevar las cenizas contigo, y ninguna de las dos opciones expresa más cariño que la otra. En Santiago y en Talagante se creía que enterrar al pie de un naranjo marchito a un perro o a un gato lo hacía reverdecer, una manera de ver la pérdida convertida en algo que crece.
Según cómo ocurrió
Bajo un árbol del jardín
Elige un sitio lejos de pozos, del huerto y de tuberías, y cava hondo para que otros animales no puedan desenterrarlo.
En una casa alquilada
La tumba se quedará cuando te vayas y el dueño puede no estar de acuerdo. Pregunta antes, o piensa en la cremación.
Si el veterinario tuvo que dormirlo
Los fármacos de la eutanasia permanecen en el cuerpo y pueden envenenar a los animales que lo desentierren. Por eso la profundidad importa tanto.
Un gato o un animal pequeño
Valen las mismas precauciones a menor escala. Envolverlo en una tela de fibra natural o en una caja de madera sin barnizar es lo más habitual.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las normas sobre enterrar mascotas cambian mucho de un país y un municipio a otro: en algunos lugares se permite en terreno propio y en otros se exige un cementerio de animales o la cremación. La fosa debe ser profunda y estar lejos del agua, porque el cuerpo y los fármacos de la eutanasia pueden contaminar o atraer a otros animales.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago y Talagante)
En Santiago y en Talagante (Chile), hacia 1915, se decía que para que los naranjos marchitos reverdecieran era bueno enterrar al pie de ellos el cadáver de un perro o, mejor aún, de un gato.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 690, p. 272. Ver la página
Para pensar
¿Dónde prefieres guardar tus despedidas: en un lugar, en un objeto o en una costumbre?