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Perro que te lame

Un perro que te lame te está saludando, calmando una tensión o probando la sal de tu piel. El gesto viene de la infancia: las crías lamen la boca de la madre para pedirle comida.

Qué puede significar

Lamer es, para un perro, una de las primeras palabras. Las crías lamen la boca de la madre para pedirle que les dé comida, y muchos adultos conservan el gesto para saludar, para pedir atención o para calmar un momento tenso. Es cariño, pero un cariño que muchas veces pide algo a cambio. Entre personas pasa lo mismo: un abrazo que también busca consuelo, un mensaje amable que espera respuesta, un favor que abre la puerta a otro. Nada de eso le resta valor. Los parsis de la India, según una obra de 1903, llevaban al perro junto al amo recién fallecido y tenían por buen augurio que le lamiera la cara o las manos. Fijarte en lo que el perro pide al lamerte puede llevarte a mirar también tu manera de dar cariño.

Según cómo ocurrió

Te lame la mano

La piel de las manos guarda sal, olor a comida y a jabón, y es lo que el perro tiene más a mano. A menudo es un saludo o una manera de pedir que sigas acariciándolo.

Te lame la cara al llegar

Es el saludo heredado de cuando era cría: acercarse a la boca del otro. Se nota más en perros jóvenes y en los que se emocionan con las llegadas.

Te lame los pies

Los pies tienen sudor y olores intensos para su olfato. Para muchos perros son un lugar muy interesante de explorar.

Te lame justo después de un regaño

En ese contexto es a menudo un gesto de apaciguamiento: el perro intenta bajar la tensión. Muchas veces va acompañado de orejas hacia atrás o de mirar hacia otro lado.

Por qué ocurre en la naturaleza

Los perros lamen a las personas por varios motivos: para saludar a alguien conocido, para apaciguar una situación tensa o atraídos por la sal y los olores de la piel. El gesto procede de las crías, que lamen la boca de la madre para pedir comida, y muchos adultos lo conservan con su familia humana.

Qué dicen las creencias populares

India (parsis)

Una enciclopedia de 1903 recoge que, cuando moría un parsi, se llevaba a su perro a la habitación, y si el animal lamía con cariño la cara, las manos o los pies de su amo, se tenía por señal muy favorable de que el difunto sería admitido en el cielo.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 159 (file v 1). Ver la página

Para pensar

Cuando das cariño, ¿qué esperas recibir a cambio sin decirlo?