Ratón en casa
Un ratón en casa se mueve casi siempre pegado a las paredes, de noche y por los mismos caminos. Una rima de Yorkshire (Inglaterra) aseguraba que, con hierba tembladera en casa, no habría ratones.
Qué puede significar
Un ratón casi nunca cruza la cocina por el centro. Va pegado a la pared, detrás de los muebles, por rutas que repite noche tras noche, porque así se siente a salvo. Esa forma de moverse tiene algo muy humano: hay épocas en que vamos por los bordes, sin atrevernos a ocupar el centro de la habitación, de una reunión o de nuestra propia vida. La prudencia protege, pero también limita: el camino pegado a la pared es seguro, y a menudo es también el más largo.
Según cómo ocurrió
Lo oyes de noche en el techo o tras la pared
Los ratones son más activos de noche y sus pasitos se oyen mucho en el silencio. Puede inquietar más el ruido que el animal: a esas horas, unas patitas de pocos gramos suenan como algo mucho más grande.
Cruza la cocina de una esquina a otra
Si lo ves, probablemente no es la primera vez que pasa por ahí: usa siempre los mismos caminos. Fíjate en su ruta y sabrás dónde tapar el hueco de entrada.
Encuentras rastros en un cajón
Unos excrementos pequeños o un paquete roído son su firma. Guardar la comida en recipientes cerrados y limpiar bien basta para que pierda el interés por quedarse.
Se queda quieto al verte
Quedarse inmóvil es su primera defensa: espera que no lo veas. Luego sale corriendo hacia el refugio más cercano. Dale un momento y hará lo que más desea, que es irse.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los ratones son de costumbres nocturnas y prefieren moverse junto a paredes y muebles, donde se sienten protegidos, siguiendo siempre las mismas rutas. Pueden colarse por rendijas sorprendentemente pequeñas y entran en las casas en busca de comida y calor, sobre todo cuando llega el frío. Guardar los alimentos en recipientes cerrados y tapar huecos ayuda a que no se queden.
Qué dicen las creencias populares
Inglaterra (Yorkshire)
Daniels y Stevans recogieron en 1903 que en Yorkshire (Inglaterra) llamaban «trembling jockies» a la hierba tembladera, y un dicho rimado aseguraba que, si había de esa hierba en casa, no habría ratones.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 834. Ver la página
Para pensar
¿En qué situación te mueves estos días por los bordes, sin atreverte a cruzar por el medio?