Perro que te orina
Que un perro te orine se debe casi siempre a la emoción, a un gesto de sumisión en cachorros o a que te marcó como si fueras un poste. No es un juicio sobre ti; si es un gato quien orina sobre tus cosas, detrás hay a menudo estrés.
Qué puede significar
Para un perro, la orina es una forma de escribir. Con ella deja dicho quién pasó por ahí, cuándo y en qué estado, y otros perros lo leen con detalle. Cuando ese recado acaba en tu pierna, el contenido puede ser muy distinto: un cachorro desbordado de alegría, un perro inseguro que se rinde, un macho que reclama su sitio. Lo incómodo es el medio, no siempre la intención. Entre personas ocurre a menudo que alguien quiere acercarse y lo hace con torpeza, o que una preocupación sale convertida en reproche. Distinguir lo que se quiso decir de cómo se dijo ahorra muchos enfados. Y si es un gato quien orina sobre tus cosas, lo que intenta contar es malestar, y conviene escucharlo.
Según cómo ocurrió
Un cachorro que se emociona al verte
Es la micción por excitación, muy habitual en perros jóvenes. Saludarlo sin aspavientos y fuera de casa ayuda, y desaparece al crecer.
Un macho levanta la pata en tu pierna
Te trató como un poste que marcar, a veces porque hueles a otros perros. Apártate sin gritar y no lo premies con atención.
Un perro desconocido en la calle
Lava con agua y jabón la prenda y la zona mojada, y sigue con tu día. Conviene avisar a quien lo lleva, sin dramas.
El gato orina en tu ropa o en tu cama
Detrás hay muchas veces estrés: un cambio en casa, otro gato, una caja de arena sucia o mal ubicada. Si se repite, consúltalo con el veterinario.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los perros usan la orina para marcar territorio y comunicarse por el olor. Los cachorros y algunos perros tímidos se orinan cuando se emocionan o se sienten intimidados, sin control. Los gatos marcan con orina cuando están estresados o tienen conflictos de territorio, y también por problemas de salud que debe revisar un veterinario.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que la persona en cuya puerta hacía sus necesidades un perro solo podía esperar reveses de fortuna.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 648, p. 265. Ver la página
Para pensar
¿Quién a tu alrededor quiere decirte algo bueno y lo hace de la peor manera posible?