Everyday Omens

Serpiente en el jardín

Una serpiente en el jardín está, normalmente, de paso, buscando sol, agua o ratones, y se aleja si le dejas espacio. En la Sevilla de 1883 se evitaba hasta su nombre, porque se creía que nombrar a la culebra traía desdichas.

Qué puede significar

Hubo un tiempo, en Sevilla, en que ni siquiera convenía decir su nombre: nombrar a la culebra era atraer desdichas. Hoy ocurre casi lo contrario. Saber qué especie es, cómo se comporta y qué la trae al jardín es lo que de verdad calma el susto. Con tus propios miedos pasa algo parecido. Algunos crecen precisamente porque no los nombramos, y en cuanto les pones palabras, preguntas o datos, dejan de ocupar tanto. Eso no quita prudencia: a una serpiente se la mira de lejos, igual que hay temores que conviene tratar con respeto. Pero mirarlos y nombrarlos los hace más manejables que esquivarlos.

Según cómo ocurrió

Tomando el sol sobre una piedra

Necesita calentarse para moverse bien, sobre todo por la mañana. Si la dejas tranquila, se irá cuando haya entrado en calor. Hay seres que solo piden un rato de sol y nada más.

Entre las plantas o la hierba alta

Las hierbas altas y los montones de leña son su refugio. Pisar fuerte al caminar y no meter las manos en huecos que no ves son precauciones sencillas que hacen que se aparte antes de que la encuentres.

Cerca de la casa, junto al gallinero

Los ratones y los huevos la atraen. Puede ser la excusa para ordenar ese rincón del patio que llevaba tiempo esperando. A veces lo que nos asusta también nos señala lo que está descuidado.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las serpientes son animales de sangre fría que necesitan el sol para calentarse. Se acercan a patios y jardines atraídas por refugios como piedras, leña o hierba alta, y por presas como ratones, lagartijas o sapos. Muchas son inofensivas, pero distinguirlas no siempre es fácil: lo prudente es no tocarlas, apartarse y, si no se van, llamar a los servicios de emergencia o de fauna.

Qué dicen las creencias populares

Andalucía (España)

En Sevilla, según Guichot, se creía que nombrar la culebra es traer desdichas.

Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 50, p. 227. Ver la página

Chile (Tagua-Tagua)

En Tagua-Tagua (Chile), hacia 1915, se decía que si se tiene guardada en una jaula a la «reina de las culebras», las demás rondan la casa y atraen la buena suerte sobre quienes viven en ella.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 670, p. 269. Ver la página

Para pensar

¿Hay algún miedo que prefieras no nombrar en voz alta?