Everyday Omens

Me arde la oreja

Si te arde la oreja derecha, hablan bien de ti; si arde la izquierda, mal: así lo contaban santiaguinos y rioplatenses hace más de un siglo. En otras provincias chilenas, cualquier oreja encendida era mala noticia.

Esta página solo describe creencias populares. Si la sensación se repite o te preocupa, consulta a un médico.

Qué puede significar

La creencia de Santiago no se conformaba con explicar el ardor: ofrecía una pequeña venganza. Si te ardía la oreja izquierda, bastaba con tirarte de la derecha para que quien hablaba mal de ti se mordiera la lengua. Es un deseo muy reconocible, el de controlar lo que otros dicen a tus espaldas. Y es imposible. Lo que sí está en tu mano es no pasarte el día imaginando conversaciones ajenas y dejar que digan.

Según cómo ocurrió

La oreja derecha

Para santiaguinos y rioplatenses era la buena: alguien hablaba bien de ti. Quédate con esa lectura y piensa quién podría estar haciéndolo.

La oreja izquierda

Para esas mismas tradiciones era la de las críticas. El remedio santiaguino consistía en tirarse de la oreja derecha para que el murmurador se mordiera la lengua.

Las dos a la vez

En algunas provincias chilenas, según Vicuña Cifuentes, cualquier oreja encendida quería decir que hablaban mal. Las dos juntas, entonces, serían doble comentario.

Al volver del frío

Después de un rato a la intemperie, las orejas se enrojecen y arden al recuperar el calor. Aquí la explicación es el clima, no los comentarios.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las orejas tienen poca grasa y muchos vasos sanguíneos cerca de la piel, así que se enrojecen y se calientan con facilidad. Pasa al volver del frío, con el ejercicio o el calor, y también cuando sentimos vergüenza o enfado, igual que se encienden las mejillas.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Santiago y otras provincias)

En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que si se enciende la oreja derecha están hablando bien de la persona, y si es la izquierda, mal; en otras provincias, cualquier oreja encendida era aviso de críticas. Para vengarse bastaba con tirarse de la oreja derecha: el murmurador se mordía la lengua.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 89-90, pp. 167-168. Ver la página

Río de la Plata

Daniel Granada recogió entre los rioplatenses de fines del siglo XIX la exclamación «¡La oreja encendida! ¿Quién se estará acordando de mí?»: si era la izquierda, mal; si la derecha, bien.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 343. Ver la página

Portugal

La colección portuguesa que Guichot comparaba con la andaluza decía que la oreja izquierda muy caliente es señal de que hablan mal de uno, y que para cortarlo había que hacerse cruces con saliva en la punta de la oreja.

Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), S. P. 186, p. 239. Ver la página

Para pensar

¿Cuánto espacio ocupa en tu cabeza lo que otros podrían estar diciendo de ti?