Tener hipo
Tener hipo es una serie de contracciones del diafragma que no puedes controlar. En Sevilla había un conjuro para pasárselo a la persona amada: si te quería bien, se quedaba con él; si te quería mal, el hipo volvía.
Esta página solo describe creencias populares. Si la sensación se repite o te preocupa, consulta a un médico.
Qué puede significar
El conjuro que recogió Guichot en Sevilla tiene mucha gracia. Quien tenía hipo se lo encomendaba a su amor: si el cariño era sincero, el hipo se quedaba con esa persona; si no, volvía. Es una prueba de amor en miniatura: quien te quiere acepta quedarse con tu hipo. Detrás del juego hay una idea seria. Querer a alguien incluye cargar con sus molestias pequeñas: sus manías, sus ruidos, sus horarios raros. No con todo, claro. Pero hay incomodidades que se llevan sin queja porque vienen con la persona.
Según cómo ocurrió
En mitad de una frase
El «hip» corta la palabra justo donde no toca y casi nunca falta la risa. Reírse de uno mismo es la mejor respuesta.
Después de comer deprisa o tomar algo con gas
Son de las situaciones en que más a menudo aparece: el estómago lleno o con aire estimula el reflejo.
Justo cuando necesitas silencio
En una ceremonia o en una llamada importante, el hipo parece elegir el peor momento. Una sonrisa de disculpa basta.
Se lo encomiendas a alguien, como en Sevilla
Puedes recitar el conjuro en broma, en voz baja, pensando en una persona. Lo de menos es si funciona; lo divertido es a quién se lo mandas.
Por qué ocurre en la naturaleza
El hipo es una contracción brusca e involuntaria del diafragma, el músculo que está debajo de los pulmones, seguida del cierre de las cuerdas vocales, que produce el sonido característico. Aparece en series que se repiten durante un rato.
Qué dicen las creencias populares
Andalucía (España)
En Sevilla, hacia 1883, se recitaba este conjuro contra el hipo: «Hipo, hipo, tengo, a mi amor se lo encomiendo; si me quiere bien, que se quede con él; si me quiere mal, que se vuelva para acá».
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 281, p. 289. Ver la página
Para pensar
¿Qué pequeña molestia de alguien aceptas con gusto porque le tienes cariño?