Everyday Omens

Estornudar

Al estornudar, lo habitual es oír enseguida «¡salud!» o «¡Jesús!». Hace un siglo, en La Serena como en Santiago, la fórmula era «¡Jesús, María y José!», para que a quien estornudaba no le pasara nada malo.

Esta página solo describe creencias populares. Si la sensación se repite o te preocupa, consulta a un médico.

Qué puede significar

Estornudas en el autobús y alguien a quien no conoces te dice «¡salud!». Es uno de los pocos momentos en que un desconocido te desea algo bueno sin pensarlo. La costumbre viene de lejos: Vicuña Cifuentes la anotó en dos ciudades chilenas, donde se respondía con «¡Jesús, María y José!» para que a quien estornudaba no le pasara nada desagradable, mientras que los antiguos peruanos lo leían como presagio. Hoy queda la fórmula, y con ella una cortesía mínima que funciona en casi cualquier sitio. Es una atención tan automática que casi nadie la agradece, y aun así se nota cuando falta.

Según cómo ocurrió

Varias veces seguidas

Es frecuente estornudar dos o tres veces: el primer estornudo no siempre consigue expulsar lo que irrita la nariz.

Al salir al sol

A algunas personas la luz intensa les hace estornudar de golpe. Es un reflejo conocido que a menudo se repite en la misma familia.

En una reunión en silencio

Es imposible que pase inadvertido. Un «perdón» y una sonrisa bastan, y casi siempre alguien rompe el silencio con un «salud».

Nadie te dice nada

Puede extrañar, sobre todo si en tu casa se dice siempre. Las fórmulas varían de un país a otro, y algunas personas prefieren no decir ninguna.

Por qué ocurre en la naturaleza

El estornudo es un reflejo que expulsa aire con fuerza por la nariz y la boca cuando algo irrita el interior de la nariz: polvo, polen, un olor fuerte o un cambio de temperatura. En algunas personas, la luz intensa del sol también lo provoca.

Qué dicen las creencias populares

Chile (La Serena y Santiago)

Según Vicuña Cifuentes, a quien estornudaba delante de otras personas había que decirle «¡Jesús, María y José!» para que no le sucediera nada desagradable; lo recogió en La Serena y en Santiago.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 209, p. 188. Ver la página

Perú (época antigua)

Según Granada, que sigue una relación antigua sobre los naturales del Perú, entre aquellos pueblos estornudar, toser o bostezar eran presagios de bien o de mal, según el caso.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 345. Ver la página

Para pensar

¿Quién te dice «¡salud!» sin falta, y a quién se lo dices tú?