Abrir un paraguas dentro de casa
Abrir un paraguas dentro de casa ocupa mucho sitio y es fácil golpear algo o a alguien. En el Santiago de 1915 se evitaba abrir el quitasol en las habitaciones, porque presagiaba disgustos entre quienes vivían juntos.
Qué puede significar
Un paraguas abierto en un pasillo es, sobre todo, un objeto que ocupa demasiado. Sus varillas quedan a la altura de la cara, tira lo que hay en la mesa y obliga a los demás a apartarse. La creencia de Santiago de Chile lo relacionaba con disgustos entre quienes viven juntos, y tiene sentido práctico: en una casa compartida, lo que se expande sin mirar alrededor acaba molestando. Y el espacio de un hogar se reparte sin que nadie lo hable: hay quien se extiende sin darse cuenta y quien se aparta siempre. A veces los roces de convivencia empiezan por centímetros.
Según cómo ocurrió
Lo abres para que se seque
Es lo más habitual y tiene lógica. Hacerlo en la ducha o en un balcón evita golpes y charcos en el pasillo. Un pequeño ajuste de sitio y nadie tropieza.
Un niño juega con un paraguas abierto
Para un niño es una tienda de campaña o un escudo. Vigila las puntas, y deja que te contagie un poco de su manera de convertir cualquier cosa en juego.
Se abre solo al sacarlo del paragüero
Los paraguas automáticos tienen un resorte que se dispara con un roce. El susto es inevitable. Hay cosas que se abren antes de tiempo y solo hay que volver a cerrarlas con calma.
En una vivienda pequeña compartida
Cuando el espacio es poco, cada objeto cuenta. ¿Tienes en casa un sitio que sea solo tuyo, aunque sea un estante?
Por qué ocurre en la naturaleza
Un paraguas abierto mide alrededor de un metro de diámetro y tiene varillas con puntas a la altura de la cara, así que en un pasillo o una sala pequeña es fácil tirar algo o hacer daño a alguien. Los paraguas automáticos se abren de golpe con un resorte. Para secarlo, basta con dejarlo entreabierto en la ducha o en un balcón.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En el Santiago de 1915 había que tener cuidado de no abrir el quitasol en las habitaciones, porque presagiaba disgustos entre quienes vivían juntos.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 794, p. 288. Ver la página
Para pensar
¿Ocupas en tu casa el espacio que necesitas, o el que te dejan los demás?