Everyday Omens

Sal derramada

La sal derramada en la mesa daba miedo sobre todo por las riñas: en Santiago de Chile la tenían por presagio de pelea entre los comensales. Para evitarlo, se recogía y se tiraba por encima del hombro izquierdo.

Qué puede significar

La mesa es el lugar donde una familia o un grupo de amigos se mide, aunque nadie lo diga. Por eso el miedo a la sal derramada tenía tanto que ver con las riñas: en Santiago de Chile auguraba pelea entre los comensales, y en Sevilla, quien pisaba la sal caída se exponía a disgustos. En muchas mesas hay temas que nadie toca por miedo a que salte la chispa, y basta un salero volcado para que todos contengan la respiración un segundo. El gesto de tirar una pizca por encima del hombro izquierdo era, en el fondo, una forma de desactivar esa tensión antes de que estallara, con una señal que todos entendían.

Según cómo ocurrió

Se vuelca el salero en una comida familiar

Alguien lo empuja con el codo, todos miran, alguien bromea. Ese segundo de silencio retrata el ambiente de la mesa. Fíjate en quién reacciona y cómo.

Pisas sal derramada en la cocina

En la Sevilla de 1883 era lo que de verdad traía disgustos. Hoy, más que nada, cruje y se pega a las suelas. Barrerla enseguida es la versión práctica del viejo cuidado.

Tiras una pizca por encima del hombro

Mucha gente lo hace sin creer del todo, por costumbre o por juego. Los santiaguinos tenían además otras maneras de deshacer el mal agüero: hacer tres cruces sobre la mesa con un poco de sal o echarle pimienta encima.

Se derrama al cocinar, sin nadie delante

Sin comensales, no hay riña posible. Es solo sal en la cocina. Te puede hacer gracia notar cuánto cambia el sentido de un accidente según quién esté mirando.

Por qué ocurre en la naturaleza

La sal absorbe la humedad del aire y se apelmaza, así que el salero se atasca y a veces sale de golpe. Durante siglos fue un producto valioso, imprescindible para conservar carne y pescado, y desperdiciarla tenía un coste real; de ahí, probablemente, parte del recelo.

Qué dicen las creencias populares

Andalucía (España)

En la Sevilla de 1883, cuando se derramaba el salero se esperaban desgracias, y quien pisaba la sal derramada se exponía a tener disgustos.

Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 88, p. 237. Ver la página

Chile (Santiago)

En Santiago de Chile, hacia 1915, la sal derramada sobre la mesa auguraba riña entre los comensales. Para evitar las desazones, se recogía y se arrojaba hacia atrás por encima del hombro izquierdo.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 749-752, pp. 282-283. Ver la página

Para pensar

¿Cómo está el ambiente entre las personas con las que compartes mesa más a menudo?