Everyday Omens

Gato que se frota contigo

Un gato que se frota contigo te está marcando con el olor de las glándulas de sus mejillas y de sus costados. Así se reconocen entre sí los gatos de un mismo grupo.

Qué puede significar

Para un gato, el mundo está ordenado por olores. Cuando se restriega contra tus piernas, mezcla tu olor con el suyo y te incluye en el mapa de lo que considera su grupo, igual que hace con los otros gatos de la casa o con la esquina del sofá. No es un saludo cualquiera: es una manera de decir que perteneces. Las personas también marcamos así a los nuestros, aunque sin olor. Un mensaje a la misma hora cada noche, un apodo que solo usa una persona o la taza que ya es de alguien en la casa de otro funcionan del mismo modo. El roce de un gato pertenece a esa misma familia de gestos pequeños que dicen «eres de los míos».

Según cómo ocurrió

Cuando llegas a casa

Vuelves oliendo a calle, a otras personas y a otros animales. Al frotarse, el gato renueva su olor en ti y deja las cosas como estaban.

Justo antes de comer

Restregarse contra las piernas de quien sirve la comida es también una forma de pedir. Aprenden muy pronto qué gesto funciona y a qué hora.

Con la cola bien levantada

La cola en alto, a veces con la punta curvada, es una señal amistosa entre gatos. Combinada con el roce, indica que se acerca con confianza.

Un gato desconocido en la calle

Algunos gatos callejeros acostumbrados a la gente se frotan con quien se detiene a mirarlos. Están probando si eres alguien de fiar, o si tienes algo de comer.

Por qué ocurre en la naturaleza

Los gatos tienen glándulas de olor en las mejillas, la frente, el mentón y la base de la cola. Al frotarse contra personas, muebles u otros gatos depositan feromonas que para ellos marcan lo conocido y lo seguro. Entre gatos que conviven, ese roce mutuo mantiene un olor de grupo.

Para pensar

¿Con qué gestos pequeños le dices a alguien que es de los tuyos?