Lagartija en casa
Una lagartija en casa, o una salamanquesa en la pared, está cazando los insectos que atrae la luz. Toparse con una lagartija presagiaba boda ese mismo año para los santiaguinos de 1915.
Qué puede significar
La salamanquesa no persigue a sus presas por toda la casa. Elige un sitio junto a la lámpara, donde sabe que acabarán llegando las polillas, y espera inmóvil hasta el momento justo. Esa estrategia, colocarse bien en lugar de perseguirlo todo, tiene mucho que enseñar. Las oportunidades, a menudo, llegan antes a quien está en el sitio adecuado que a quien va de un lado a otro buscándolas. En la Andalucía de Guichot la miraban con horror y los santiaguinos, como presagio de boda; ella, mientras tanto, sigue a lo suyo junto a la luz.
Según cómo ocurrió
Junto a la lámpara del patio cada noche
Es su puesto de caza, y puede volver noche tras noche si encuentra un refugio cerca. Si te molesta, apaga esa luz un par de noches y se irá a otro sitio. Si no, tienes una ayudante contra los mosquitos.
Corre por el techo boca abajo
Sus dedos tienen láminas con pelillos microscópicos que se agarran a casi cualquier superficie. Lo que parece desafiar la gravedad es solo un buen diseño. ¿Qué te parece imposible a ti y a lo mejor solo pide la herramienta adecuada?
Tomando el sol en la ventana
Las lagartijas de día aprovechan los primeros rayos para calentarse antes de ponerse en marcha. Empezar el día así, recargando antes de correr, tiene su lógica.
Por qué ocurre en la naturaleza
En España, la «lagartija» que aparece de noche en paredes y techos es casi siempre la salamanquesa común, un geco que se coloca cerca de las luces porque allí se juntan polillas y mosquitos. Sus dedos tienen láminas con pelillos microscópicos que se adhieren al cristal o al techo. No es venenosa ni agresiva. Las lagartijas de día, en cambio, se calientan al sol.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En la capital chilena, a comienzos del siglo XX, el encuentro de una lagartija indicaba matrimonio dentro de ese mismo año.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 463, p. 237. Ver la página
Andalucía (España)
En la Sevilla de 1883 se creía que beber de una vasija donde había bebido una salamanquesa hacía caer el pelo. El autor no entendía ese horror, porque los naturalistas ya habían demostrado que es un animal sencillo e inofensivo.
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 181, p. 263. Ver la página
Para pensar
¿Dónde podrías situarte para que lo que deseas llegue hasta ti, en lugar de perseguirlo?