Gato que estornuda
Un gato que estornuda de vez en cuando ha olido polvo, perfume o algo irritante; si lo hace a menudo, conviene que lo vea un veterinario. Es también una ocasión para mirar con cariño los pequeños cambios de quienes cuidas.
Qué puede significar
Un estornudo de gato dura un segundo y casi siempre hace gracia. Precisamente por eso es fácil pasarlo por alto. Merece la pena fijarse en cómo observas a quienes cuidas, animales o personas: si notas los cambios pequeños, si sabes cuándo algo es normal y cuándo se repite demasiado. Cuidar bien no es vivir con alarma, sino conocer lo bastante a alguien como para darte cuenta de lo que cambia. Y está también el reflejo de decir «¡Jesús!» o «¡salud!», que muchos sueltan hasta al gato: una costumbre antigua de bendecir el estornudo que ya circulaba por Sevilla en 1883 y que habla de las ganas de proteger a quien tenemos cerca.
Según cómo ocurrió
Estornuda al olisquear algo nuevo
Una planta, una caja que llegó por correo, el perfume de una visita: todo pasa por su nariz. Es su forma de conocer el mundo, y a veces el mundo pica un poco.
Estornuda varias veces seguidas
Si ocurre a menudo, viene con mocos u ojos llorosos o le notas menos apetito, lo prudente es que lo revise un veterinario. Pedir ayuda a tiempo forma parte del cuidado.
Le dices «¡Jesús!» sin pensarlo
Ese reflejo viene de lejos. En Sevilla, ya en 1883, se respondía «Jesús, María y José» o «Dios te salve» a quien estornudaba. Que se lo digamos también al gato tiene algo tierno: lo tratamos como de la familia.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los gatos estornudan por las mismas razones básicas que nosotros: polvo, arena del cajón, humo, perfumes o un pelo que les hace cosquillas en la nariz. Un estornudo aislado no tiene por qué preocupar. Si son frecuentes o vienen con mocos, ojos llorosos o falta de apetito, lo prudente es que lo revise un veterinario.
Qué dicen las creencias populares
Andalucía (España)
En la Sevilla de 1883, cuando alguien estornudaba se le decía «Jesús, María y José» o «Dios te salve», porque se contaba que antes de esa costumbre las personas reventaban al estornudar.
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 151, p. 256. Ver la página
Para pensar
¿En qué detalle notas primero que alguien de tu casa tiene un mal día?