Everyday Omens

Ver un águila

Cada pareja de águilas necesita un territorio enorme, así que ver un águila es poco frecuente. En el campo boliviano, si un cóndor o un águila cruzaba el cielo durante la siembra, la gente gritaba de alegría y esperaba buena cosecha.

Qué puede significar

No es lo mismo ver un águila un día cualquiera que verla justo cuando empiezas algo. En Bolivia, los campesinos que sembraban la recibían con un grito de alegría, todos a la vez, como si la tierra les diera permiso para esperar. Esa escena tiene dos ideas que sirven fuera del campo. Una: los comienzos merecen celebrarse, aunque la cosecha esté lejos. Otra: la alegría compartida pesa más que la que se vive a solas.

Según cómo ocurrió

Planea en círculos sobre el campo

Está aprovechando el aire caliente que sube del suelo para ganar altura sin cansarse, y de paso vigila la tierra. Mirarla un rato enseña algo de paciencia: llegar alto sin forzar.

Posada en un poste junto a la carretera

A menudo no es un águila, sino un ratonero, un aguilucho o un gavilán, rapaces más pequeñas que cazan desde allí. Da igual el nombre: es un buen recordatorio para levantar la vista del asfalto de vez en cuando.

Justo cuando empiezas algo

Es la escena boliviana. Si coincide con un comienzo tuyo, piensa con quién compartirías la primera buena noticia, por pequeña que sea.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las águilas son rapaces grandes que cazan de día y necesitan territorios muy amplios, por eso se ven poco y casi siempre lejos. Aprovechan las corrientes de aire caliente para planear durante horas sin apenas mover las alas. Muchas aves a las que se llama «águila» junto a las carreteras son en realidad ratoneros, aguiluchos o gavilanes, rapaces de tamaño medio.

Qué dicen las creencias populares

Bolivia

En Bolivia, según una recopilación de 1920, durante la siembra, mientras las jóvenes cantaban detrás del arado, si un cóndor o un águila cruzaba el cielo, los presentes gritaban de alegría y lo tomaban como presagio de buena cosecha.

Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), pp. 103-104. Ver la página

Para pensar

¿Qué has empezado hace poco y con quién te gustaría celebrar su primer avance?