Ver un colibrí
Vive a toda velocidad y, de noche, casi se apaga para recuperar fuerzas: ver un colibrí es ver ese contraste. Te da pie a mirar cómo descansas tú después de días intensos.
Qué puede significar
Pocas criaturas gastan tanto como un colibrí. Sus alas y su corazón van tan deprisa que necesita comer cada poco, y al caer la noche entra en un sopor profundo para no agotar sus reservas. Verlo pasar de flor en flor impresiona por la velocidad, pero lo que lo sostiene es esa pausa nocturna que casi nadie ve. Con el propio descanso pasa a menudo lo mismo: es lo primero que se recorta y lo último que se ve. En la capital chilena, donde lo llaman picaflor, verlo entrar en una habitación se tomaba como aviso de boda en la familia: otra manera de leer la sorpresa de su visita.
Según cómo ocurrió
Suspendido junto a una flor
Parece quieto, pero mantenerse así en el aire es de lo que más le cuesta. Hay esfuerzos que desde fuera no se notan. Piensa en alguno tuyo que nadie ve y en si te lo estás reconociendo.
Entra en casa por la ventana
A veces entra atraído por el color de una planta o de un objeto rojo. Abre bien la ventana y apaga el ventilador: lo normal es que acabe saliendo hacia la luz. Era la escena que en Santiago se leía como aviso de boda; tú puedes fijarte en cómo recibes las visitas que no esperabas.
Inmóvil en una rama al amanecer
Puede que esté todavía en su letargo nocturno, con el cuerpo frío y el corazón lento. No lo toques ni intentes darle de comer: en un rato se recupera solo. Hasta un animal tan rápido necesita su tiempo para arrancar.
Persigue a otros colibríes
Muchos defienden con furia un arbusto o un bebedero frente a sus vecinos. Si ves una de esas peleas, puede hacerte gracia pensar en lo que tú defiendes con tanto empeño y en si vale ese esfuerzo.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los colibríes solo viven en América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Baten las alas tan deprisa que pueden mantenerse inmóviles en el aire o volar hacia atrás, y necesitan néctar e insectos muchas veces al día. De noche muchos entran en letargo: bajan la temperatura del cuerpo y el ritmo del corazón para ahorrar reservas.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En el Santiago de 1915 se creía que si un picaflor entraba en una habitación, presagiaba boda en la familia.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 459, p. 236. Ver la página
Para pensar
Después de un día muy intenso, ¿qué haces de verdad para recuperarte?