Everyday Omens

Ver una lechuza de noche

Ver una lechuza de noche es un encuentro poco común que te saca un momento de la rutina. No es un presagio: puedes aprovecharlo para pensar en lo que ocupa tus noches estos días.

Qué puede significar

Una lechuza que aparece de noche puede llevarte a preguntarte qué te ocupa la mente cuando el día se apaga y si merece que le dediques más tiempo. No es un encuentro de todos los días. Sale con la oscuridad, vuela sin hacer ruido y te mira con unos ojos enormes que parecen no parpadear, así que es normal sentir que el momento tiene algo especial. En la Grecia antigua era el ave de Atenea y aparecía en las monedas de Atenas; en la Andalucía del siglo XIX, en cambio, su grito se tenía por anuncio de luto.

Según cómo ocurrió

De noche, en el tejado o en el patio

Oírla o verla cerca de casa en plena noche es lo más habitual: es su hora de cazar, y desde un tejado o un poste vigila el suelo en busca de ratones. Que esté tan cerca mientras la casa duerme puede sorprenderte; fíjate si esa compañía te inquieta o, al contrario, te da calma.

Una lechuza a plena luz del día

Verla de día es poco habitual. A veces algún ruido la ha espantado de su escondite, o le cuesta encontrar comida y caza durante más horas. Como encuentro, rompe lo previsto: puede llevarte a pensar qué parte de tu día a día te gustaría vivir de otra manera.

Te mira fijamente

Las lechuzas no pueden mover los ojos en sus órbitas, así que giran toda la cabeza para mirar. Esa mirada quieta impresiona. Sostenerla unos segundos sin moverte es una experiencia rara: aprovecha para notar cuánto hace que no te regalas un momento de quietud.

Oyes su grito en la oscuridad

La lechuza común no ulula como en los cuentos: lanza un chillido ronco y largo que sobresalta a quien no lo conoce. Lo que sentiste al oírlo, curiosidad o un escalofrío, también te cuenta algo de cómo estás por dentro.

Por qué ocurre en la naturaleza

La lechuza común caza de noche ratones y otros roedores, y anida en campanarios, graneros, desvanes y casas abandonadas, por eso aparece cerca de la gente. El borde de sus plumas, como un peine fino, amortigua el ruido del aire, así que vuela casi en silencio. Su voz es un chillido ronco, no el «uh-uh» de los búhos.

Qué dicen las creencias populares

Andalucía (España)

En la Andalucía de finales del siglo XIX se recogió la creencia de que el grito de la lechuza en un lugar habitado era presagio de luto. El propio recopilador lo explicaba así: son aves que salen de noche y viven en ruinas y lugares solitarios, y la imaginación popular las rodeó de tristeza.

Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), archive.org. Ver la página

Para pensar

¿A qué le das vueltas cuando acaba el día, y le estás dedicando el tiempo que de verdad merece?