Everyday Omens

Picazón en la oreja

La picazón en la oreja aparece a menudo por la piel fina del oído externo, los auriculares o el agua del baño. En español dejó además una expresión antigua, «comezón de oír», para las ganas de escuchar solo lo que agrada.

Esta página solo describe creencias populares. Si la sensación se repite o te preocupa, consulta a un médico.

Qué puede significar

La Biblia Reina-Valera de 1909 usa una imagen que todavía funciona. Habla de quienes, «teniendo comezón de oír», se rodean de maestros que les dicen lo que desean. La comezón, ahí, es un apetito: el de escuchar lo que confirma lo que ya piensas. Hoy ese apetito se alimenta solo, con noticias, audios y opiniones a todas horas. Cuando la oreja te pique de verdad, la vieja frase puede volver como un aviso amable sobre tus fuentes: qué voces eliges cuando quieres tener razón y cuáles evitas porque incomodan. La comezón de oír no es mala en sí, porque la curiosidad empieza igual; lo que importa es si te abre a lo nuevo o solo te devuelve tu propio eco.

Según cómo ocurrió

Tras horas con auriculares

El calor y la humedad que quedan dentro del oído con los auriculares o los tapones dejan la piel sensible, y al quitártelos aparece la comezón.

Después de la ducha

Restos de agua o de champú en el oído externo pueden provocar picazón un rato después de secarte, sobre todo si el pelo húmedo queda pegado a la oreja.

En el lóbulo, donde va el arete

Los aretes o pendientes recién puestos, pesados o de metal barato rozan y presionan el lóbulo; ahí la comezón viene sobre todo del roce.

Al apoyar la cabeza en la almohada

La oreja pasa horas doblada contra la tela. El calor y la presión bastan para que pique en cuanto cambias de postura.

Por qué ocurre en la naturaleza

La piel del oído externo es fina y sensible, y el conducto se limpia solo desplazando poco a poco cera y piel hacia fuera, algo que puede hacer cosquillas. Los auriculares, los tapones, el agua, el champú y el aire seco también la vuelven más propensa a la comezón.

Para pensar

¿A quién acudes cuando solo quieres que te den la razón?