Derramar agua
Derramar agua es el accidente doméstico más benigno: se seca sin dejar mancha. En Santiago de Chile, eso sí, el agua hirviendo derramada sobre el suelo era presagio de disgustos en la casa.
Qué puede significar
De todos los derrames, el de agua es el que menos daño hace. No mancha, no huele, no se pega y en un rato se seca sola. Aun así, molesta, y no tanto por el charco como por el corte: estabas sirviendo la cena, contestando un mensaje o hablando con alguien, y de pronto hay que parar, buscar un trapo y empezar otra vez. Lo que fastidia es perder el hilo. Un vaso volcado pone a prueba cómo llevas las interrupciones: si vuelves enseguida a lo que hacías o si te cuesta volver a entrar. Los santiaguinos de 1915 solo veían presagio en el agua hirviendo; la fría, en cambio, apenas pide un trapo y un minuto.
Según cómo ocurrió
Se vuelca un vaso en la mesa
Basta un codo o una manga. Recogerlo con un trapo es cuestión de segundos; el resto del rato suele irse en lamentarlo.
Se derrama el agua hirviendo
Para los santiaguinos de 1915 era presagio de disgustos en la casa. Hoy es sobre todo un susto por la temperatura y por quién estaba cerca.
Al llenar una jarra o una olla
Se desborda cuando la atención se va a otra cosa: el teléfono, una conversación, la ventana. Es de los derrames que más delatan una distracción.
Delante de visitas
La vergüenza pesa más que el charco. La mayoría de los invitados olvida el incidente antes de que termine la cena; quien lo derramó, a veces no.
Por qué ocurre en la naturaleza
El agua no contiene grasas ni pigmentos, así que sobre la mayoría de superficies se evapora sin dejar marca, salvo un leve cerco de cal si es muy dura. Los derrames domésticos ocurren sobre todo por distracción o por movimientos rápidos cerca de recipientes llenos.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se creía que derramar agua hirviente sobre el suelo era presagio de disgustos en la casa.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 767, p. 284. Ver la página
Para pensar
Cuando algo te interrumpe sin causar ningún daño, ¿qué te cuesta más: parar o retomar?