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Espejo frente a la cama

Un espejo frente a la cama incomoda a mucha gente, y hay creencias antiguas detrás: en Sevilla y en Bolivia se creía que mirarse de noche en un espejo era ver al diablo. A oscuras, además, devuelve luces y movimientos.

Qué puede significar

El dormitorio es casi el único lugar donde nadie te mira, y un espejo frente a la cama rompe un poco esa regla. Duplica la habitación, devuelve cada movimiento y, en la penumbra, te hace verte de reojo al darte la vuelta. Para muchas personas no es miedo, sino la sensación difusa de no estar del todo a solas. Descansar también es dejar de presentarse, incluso ante uno mismo: sin postura, sin gesto para nadie. Si notas que duermes peor, quizá no sea superstición, sino la necesidad de un rincón donde no haya que quedar bien. En Sevilla y en Bolivia hablaban del diablo que asomaba en los espejos de noche; hoy, una tela por encima resuelve casi lo mismo.

Según cómo ocurrió

Frente a una cama de matrimonio

Si a uno de los dos le incomoda, esa incomodidad pesa más que la decoración. Cambiarlo de pared o taparlo de noche es un arreglo sencillo.

En el cuarto de un niño que se asusta

De noche, los niños confunden a veces su propio movimiento en el espejo con otra presencia. Una cortina o cambiarlo de sitio les devuelve la tranquilidad.

La puerta del armario con espejo

Si no se puede mover, una cortina fina o un vinilo mate en la parte baja corta la imagen de la cama.

Te despiertas y ves tu silueta

Al despertar a medias, el cerebro tarda un segundo en reconocerla. Es normal sobresaltarse; una luz tenue en otra parte del cuarto ayuda.

Por qué ocurre en la naturaleza

Un espejo duplica la luz que entra por la ventana o la de los aparatos encendidos, así que el cuarto queda menos oscuro. Además, la vista periférica es muy sensible al movimiento, y al despertar a medias el propio movimiento reflejado puede confundirse un instante con el de otra persona.

Qué dicen las creencias populares

Andalucía y Portugal

En la Sevilla de 1883 se decía que mirarse al espejo de noche era ver al demonio. En la colección portuguesa comparada, el diablo aparecía dentro del espejo si uno se miraba de noche con una luz en la mano, o sin luz, según otra versión.

Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 70 y S. P. 306 y 384. Ver la página

Bolivia

En Bolivia, según una recopilación de 1920, no había que mirarse de noche en el espejo, porque suele mostrarse el diablo.

Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 215. Ver la página

Para pensar

¿En qué lugar de tu casa dejas de preocuparte por cómo te ven?