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Se rompe la pulsera roja

Cuando se rompe una pulsera roja de hilo, lo habitual es que el agua, el jabón y los meses de roce hayan hecho su trabajo. Muchas se atan para no quitarlas hasta que se caigan solas.

Qué puede significar

Una pulsera roja de hilo casi nunca se compra para uno mismo: la ata otra persona, con un par de nudos que no se pueden soltar, y a menudo con un deseo dicho en voz baja. Desde ese día viaja contigo a la ducha, al trabajo y a la cama, y se va gastando sin que lo notes. Cuando se rompe, más que preguntarte qué presagia, puede servir mirar hacia atrás: quién te la puso, qué querías proteger entonces y si aquello sigue igual. Un hilo que aguantó meses es, sobre todo, la medida de un tiempo vivido. En Gales y en Escocia, el hilo atado al cuerpo ya tenía sus propias creencias.

Según cómo ocurrió

Se rompe a los pocos días

Si el hilo es fino o el nudo quedó flojo, cede pronto. Eso habla del hilo, no de quien te la regaló.

Se cae sola después de meses

Es lo que se espera de muchas de estas pulseras: que el uso las gaste hasta soltarlas. Puedes guardarla en un sobre o dejarla ir.

Se rompe la pulserita de un bebé

Conviene recoger primero las cuentas o los dijes pequeños que hayan caído cerca de su cuna o de su silla, para que no se los lleve a la boca.

Se te engancha y la rompes tú

Un tirón al quitarte un abrigo o al cargar bolsas basta. Si quieres seguir llevándola, puedes pedir a la misma persona que te ate otra.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las pulseras de hilo de algodón o de lana se debilitan con el agua, el sudor, el jabón y el roce contra la ropa y las superficies. El nudo y la zona que se apoya sobre el hueso de la muñeca son los primeros puntos que se desgastan, y el rojo se aclara con el sol antes de que el hilo ceda.

Qué dicen las creencias populares

Gales (Reino Unido)

Una enciclopedia de 1903 cuenta que en Gales una «mujer sabia» dio a una esposa un hilo de lana para atarlo a la muñeca de su marido enfermo: si se rompía, él moriría; si no, sanaría. El hilo no se rompió y, aun así, el hombre murió.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1293 (file v 3). Ver la página

Escocia

La misma obra recoge que, el 2 de mayo, los granjeros escoceses ataban hilo rojo a sus mujeres y a sus vacas por miedo a los malos espíritus y a las brujas.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1294 (file v 3). Ver la página

Esmirna (Turquía)

Según la misma enciclopedia, en Esmirna (hoy Izmir, Turquía) las mujeres y las niñas llevaban pulseras de vidrio azul contra el mal de ojo, y si se rompían esperaban una gran desgracia.

Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 418 (file v 1). Ver la página

Para pensar

¿Qué recuerdas del día en que te ataron esa pulsera?