Vela que se consume muy rápido
Una vela que se consume muy rápido tiene por lo común la mecha larga, está cerca de una corriente o de una fuente de calor, o es de cera blanda. En muchas casas se observa con atención porque se encendió por algo importante.
Qué puede significar
Nadie mira tanto una vela como quien la encendió por alguien: un enfermo, un examen, una persona que viaja. Entonces cada detalle parece querer decir algo, y si se gasta en pocas horas, la rapidez inquieta o ilusiona según quien la mire. Es lo que pasa en cualquier espera larga: el teléfono, el tono de un mensaje, una cara en la calle, todo se vuelve respuesta. La vela, mientras tanto, arde al ritmo de su pabilo y del aire de la habitación. Puede ayudarte distinguir entre lo que pertenece a la espera y lo que pertenece a la mecha, y dedicar a la persona por la que la encendiste algo más que la mirada. Hace un siglo, en Bolivia, se leían presagios en la forma en que ardía la llama.
Según cómo ocurrió
Una veladora que se acaba en un día
Las de vaso tienen la mecha calculada para durar varios días. Si se consume en horas, revisa que no esté junto a otra vela, una estufa o una ventana con sol.
La llama es alta y baila
Mecha larga o corriente de aire. Con el pabilo recortado y lejos de puertas y ventanas, la llama se calma.
Varias velas juntas
Se dan calor unas a otras y se derriten antes. Deja al menos un palmo entre ellas.
Se derrite entera y forma un charco
Algunas velas baratas llevan parafina muy blanda, que se funde toda de una vez. Un plato resistente al calor debajo evita sustos.
Por qué ocurre en la naturaleza
Una vela dura más o menos según la relación entre su mecha y su cera. Una mecha gruesa o larga derrite cera de sobra, el calor de otra vela o de una estufa ablanda el conjunto, y las corrientes avivan la llama. Las ceras blandas, como algunas parafinas baratas, se consumen antes que las duras.
Qué dicen las creencias populares
Bolivia
En Bolivia, según una recopilación de 1920, se hacían presagios por la forma de arder de una vela: si la llama se agitaba mucho y el sebo chorreaba, era mal augurio; si ardía recta y serena, bueno. En los dos casos se procuraba que no se consumiera entera.
Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 74. Ver la página
Para pensar
Cuando esperas noticias de algo importante, ¿en qué detalles empiezas a leer respuestas?