Everyday Omens

Veladora que se pone negra

Una veladora que se pone negra tiene el vaso cubierto de hollín: restos de cera que la llama no llegó a quemar del todo. Pasa con mechas largas, corrientes de aire y ceras con muchos aditivos.

Qué puede significar

El vidrio de una veladora es un pequeño diario de cómo ardió. Si se oscurece arriba, la llama fue alta al principio; si lo hace hacia el final, la mecha se quedó con poca cera y empezó a humear; si se mancha solo un lado, hubo aire que la empujaba. Leer el rastro en lugar de la llama es útil también con los días: lo que queda en la mesa después de una cena, el tono de los mensajes de una semana, el cansancio con que te acuestas. Ahí se ve mejor cómo fue algo que mientras pasaba.

Según cómo ocurrió

Negra solo por arriba

Pasa en las primeras horas, cuando la mecha está larga y la llama sube mucho. Recortarla antes de encender reduce el humo.

Negra por un lado

Una corriente que entra por la puerta o por la ventana empuja la llama hacia ese lado. Cambiar la veladora de sitio basta para que el resto del vaso quede limpio.

Negra al final, cuando queda poca cera

Con el fondo casi vacío, la mecha arde sin cera suficiente y humea. Muchas personas la apagan antes de ese punto.

El vaso negro y la llama débil

El hollín y la falta de aire dentro de un vaso estrecho se alimentan entre sí. Un vaso más ancho ayuda.

Por qué ocurre en la naturaleza

El hollín son partículas de carbono que se forman cuando la combustión no es completa: la llama recibe más cera de la que puede quemar con el oxígeno que le llega. Las mechas largas o gruesas, las corrientes, los vasos estrechos y las ceras con perfumes o colorantes producen más humo negro.

Para pensar

¿Qué rastro te dejó la última semana y qué te cuenta de cómo la viviste?