Zapatos sobre la mesa
Poner los zapatos sobre la mesa molesta en muchas casas por pura higiene, porque las suelas vienen de la calle. En el Santiago de 1915 se decía, además, que eso auguraba riñas entre las personas de la familia.
Qué puede significar
Unos zapatos sobre la mesa juntan lo que más se cuida en una casa con lo que más cerca va del suelo de la calle. Por eso incomodan: rompen una frontera que casi todo el mundo aprende de niño sin que se la expliquen. La creencia santiaguina le añadía una consecuencia, las riñas en familia, pero el fondo es el mismo: lo de fuera no debería ocupar el sitio donde nos reunimos. Pasa también con lo que no se ve. El enfado del trabajo, la prisa del tráfico o una mala noticia se sientan a la mesa si no los dejamos en la entrada, igual que los zapatos.
Según cómo ocurrió
Zapatos nuevos en su caja
Abrir la caja sobre la mesa es lo más corriente. La caja y el papel hacen de frontera; si aun así alguien protesta, es por una costumbre que viene de muy atrás.
Los del colegio, recién quitados
Un niño los deja en cualquier parte, y a veces esa parte es la mesa. Más que un reproche, ayuda tener un rincón para el calzado junto a la entrada.
Para limpiarlos o darles betún
Sobre periódicos o un trapo viejo, la mesa queda protegida. Es la forma práctica de respetar la costumbre sin renunciar a la superficie.
En plena mudanza
Entre cajas, todo termina encima de todo. Es una excepción que casi nadie se toma a mal mientras dura el desorden.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las suelas recogen tierra, polvo y restos de todo lo que pisan en la calle, y luego los dejan donde se apoyan. Por eso en muchas casas el calzado se queda en la entrada y nunca sube a las superficies donde se come o se cocina. La costumbre se aprende tan pronto que se sigue sin pensar en su origen.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, a comienzos del siglo XX, se decía que los zapatos no deben ponerse sobre las mesas, porque eso augura riñas entre las personas de la familia.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 788, p. 287. Ver la página
Para pensar
¿Qué te traes de la calle a la mesa de casa sin darte cuenta?