Cara de niño en casa
Un cara de niño en casa llega casi siempre desde el jardín, sobre todo de noche y después de la lluvia. Asusta por su cabeza grande y redonda, pero no tiene veneno; eso sí, puede morder si alguien lo agarra.
Qué puede significar
A este insecto lo ha marcado su nombre. Cara de niño, niño de la tierra: quien lo oye por primera vez imagina algo inquietante, y cuando por fin lo ve, el miedo ya venía hecho. El animal de verdad es un excavador torpe que vive bajo tierra la mayor parte del tiempo, comiendo raíces y pequeños insectos, y que sale a la superficie cuando la lluvia empapa sus galerías. Encontrarlo en el suelo de la cocina permite verlo como lo que es, sin el peso de su apodo. Hay quien lo mira con recelo y quien lo saca al jardín con una escoba sin darle más vueltas.
Según cómo ocurrió
Después de una tormenta
El agua inunda sus túneles y lo obliga a subir. Por eso aparece en patios y garajes justo después de las lluvias fuertes.
Un tamborileo sordo en el suelo
Algunas especies golpean el suelo con el abdomen para llamar a su pareja. Es un sonido que solo se oye de cerca.
Tu perro lo descubre en el patio
Con frecuencia es el perro de la casa quien da con él primero. Se defiende con las mandíbulas abiertas y las patas espinosas, y su mordida duele aunque no tiene veneno.
Un ejemplar muy grande
Algunos superan los cinco centímetros, con un abdomen rayado y brillante. Su aspecto es mucho más llamativo que su peligro.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los cara de niño o grillos de Jerusalén (género Stenopelmatus y parientes) viven en el oeste de Estados Unidos, México y Centroamérica. No son grillos verdaderos ni tienen glándulas de veneno, aunque sus mandíbulas fuertes pueden dar una mordida dolorosa. Pasan la mayor parte de su vida bajo tierra y salen de noche, sobre todo con el suelo húmedo.
Para pensar
¿Qué bicho de tu casa te da más reparo, y qué conoces de su vida?