Ciempiés en casa
Un ciempiés en casa es casi siempre una escutígera, de patas larguísimas, que entra en busca de humedad e insectos que comer. Es muy veloz y huye de las personas; en zonas cálidas, a las escolopendras grandes conviene no tocarlas.
Qué puede significar
Si intentas atrapar una escutígera por una pata, es probable que te quedes con la pata y ella siga corriendo. Puede soltarla a propósito para escapar, y en las mudas siguientes le vuelve a crecer. Es una solución radical y muy eficaz: perder algo pequeño para salvar lo principal. A nosotros, en cambio, nos cuesta mucho soltar a tiempo una discusión que ya no se gana, un plan que se torció o una costumbre que nos sujeta en un mal sitio. A veces lo que nos atrapa es justamente aquello que no queremos dejar. Este bicho de aspecto inquietante tiene, al menos en eso, un instinto envidiable, y verlo escapar por la pared del baño da para pensarlo un rato.
Según cómo ocurrió
Una escutígera en la pared del baño
La atraen la humedad y los pececillos de plata o las cucarachas que viven ahí. Ventilar y secar el baño la hace menos atractiva.
Cae en la bañera o el lavabo
Sus patas no se agarran a las superficies lisas y queda atrapada. Un papel o un vaso bastan para sacarla.
Una escolopendra grande
En regiones cálidas de América y del sur de Europa hay ciempiés grandes, de colores vivos, cuya mordedura es muy dolorosa. No los toques con la mano y retíralos con un frasco.
Un milpiés que se enrolla
No es un ciempiés: es lento, come restos vegetales y se enrolla en espiral si lo tocas. Tiene dos pares de patas en cada segmento.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los ciempiés son quilópodos: tienen un par de patas por segmento, siempre en número impar de pares, y el primero transformado en unas pinzas con veneno para cazar. La escutígera doméstica tiene quince pares muy largos, sale de noche, prefiere los lugares húmedos y puede desprenderse de una pata si la sujetan.
Para pensar
¿Qué estás sujetando con fuerza que quizá te convendría soltar para seguir adelante?