Everyday Omens

Mariposa que se posa en ti

Cuando se te posa una mariposa, lo más probable es que busque las sales de tu piel o un poco de calor: las mariposas saborean con las patas. El encuentro dura lo que tardes en moverte.

Qué puede significar

Durante unos segundos eres, para una mariposa, un buen sitio. No te elige por tu cara: algo de lo que llevas encima (sal en la piel, calor o una camiseta de tono vivo) le resulta útil, y lo comprueba con las patas, que es donde tiene el gusto. Invita a pensar en lo que ofreces sin proponértelo, como la calma que alguien encuentra a tu lado o una costumbre tuya que a otra persona le sirve, y que solo descubres cuando alguien se queda cerca. El encuentro tiene una sola regla: dura mientras no intentes atrapar a la mariposa.

Según cómo ocurrió

En el brazo, mientras sudas

En días de calor o después de caminar, la piel tiene más sal, y a muchas mariposas les atrae. Si no te mueves, puede quedarse un buen rato sorbiendo con la trompa.

Sobre una prenda de tono vivo

Una camiseta roja, amarilla o estampada con flores puede confundirla un instante. Se marcha en cuanto comprueba que ahí no hay néctar.

A primera hora de la mañana

Con el fresco, una mariposa vuela mal hasta que se calienta, y tu piel o una prenda oscura al sol le sirven de estufa. Por eso a veces tarda en irse.

Varias juntas cerca del agua

Junto a ríos y charcos se reúnen grupos que chupan el barro húmedo para sacar minerales. En su mayoría son machos, y una mano sudorosa puede sumarse a ese banquete.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las mariposas necesitan sodio y otros minerales que el néctar casi no tiene, y los obtienen del barro, de la fruta madura y del sudor. Tienen receptores del gusto en las patas, así que al posarse prueban la superficie. Además, con poco calor vuelan peor y aprovechan cualquier sitio templado.

Para pensar

¿Qué encuentra en ti la gente que se te acerca, aunque tú no lo ofrezcas a propósito?