Everyday Omens

Ver una libélula

Antes de volar, una libélula pasa meses, a veces años, como larva bajo el agua: ver una libélula es ver solo el final de su historia. En el Santiago de principios del siglo XX la tenían, además, por augurio de buenas noticias.

Qué puede significar

Lo que ves pasar sobre el estanque es la parte breve. La libélula ha vivido casi toda su vida escondida en el fondo del agua, como una larva cazadora que nadie mira, y solo al final trepa por un tallo, se le abre la piel y sale volando. Muchos procesos humanos tienen también una fase larga e invisible antes del momento que todo el mundo ve: un aprendizaje, una recuperación, un proyecto que madura despacio. Si ahora estás en esa parte sin aplausos, eso no significa que no avances. Para los santiaguinos, el matapiojos que entraba en un cuarto anticipaba una sorpresa, y el que se veía en general, buenas noticias.

Según cómo ocurrió

Junto a un estanque o una acequia

Que haya libélulas es un buen indicio de que el agua está razonablemente sana, porque sus larvas la necesitan. Es una pequeña buena noticia sobre el lugar donde estás. ¿En qué sitios notas tú que la vida se queda a gusto?

Entra en tu habitación

Un matapiojos en el cuarto, decían en Santiago, traía una sorpresa. Ábrele la ventana: irá hacia la luz de fuera enseguida. Mientras tanto, puedes pensar qué sorpresa te gustaría a ti.

Vuelve siempre a la misma rama

Muchos machos vigilan un tramo de orilla desde un mismo posadero y regresan a él una y otra vez después de cada vuelo. Tener un punto fijo al que volver también ayuda a las personas.

Lejos del agua, en plena ciudad

Las libélulas adultas pueden alejarse bastante del agua para cazar. Verla entre edificios es un recordatorio de que los orígenes no siempre se notan desde donde estás ahora.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las libélulas ponen los huevos en el agua o cerca de ella, y sus larvas viven sumergidas, cazando otros animales, durante meses o años según la especie. Cuando están listas, trepan por un tallo, se abre su piel y sale el adulto con alas. De adultas cazan insectos al vuelo, y muchos machos defienden un tramo de orilla.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Santiago)

En Santiago, la capital chilena, se decía que la persona en cuyo cuarto entraba un matapiojos, como allí llaman a la libélula, no tardaría en recibir una sorpresa, y que este insecto siempre es augurio de buenas noticias.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 587 y 588, p. 255. Ver la página

Para pensar

¿Qué llevas tiempo haciendo sin que nadie lo vea, y cómo sabes tú que avanza?