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Encontrar un diente

Encontrar un diente en casa tiene dos explicaciones frecuentes: un diente de leche de un niño que se perdió, o uno de un cachorro o un gatito, que cambian la dentadura en sus primeros meses.

Qué puede significar

Un diente en el suelo es la prueba de un cambio que nadie vio. Un perro de cinco meses pierde casi todos sus dientes de leche sin que la familia se entere, porque muchos se los traga o los deja por ahí. Con los niños pasa algo parecido: un día descubres un diente bajo el sofá y te das cuenta de que ya mudó otro. La vida cotidiana está llena de crecimientos silenciosos, en los hijos, en los animales y también en uno mismo, que solo se notan por los restos que dejan. Encontrar uno de esos restos puede animarte a observar mejor a quien vive contigo.

Según cómo ocurrió

Un diente pequeño y afilado

Puede ser de un cachorro o de un gatito. Los perros cambian los dientes de leche entre los tres y los siete meses, y los gatos, entre los tres y los seis.

Un diente de leche de tu hijo, perdido

Si se cayó sin que nadie se diera cuenta, puedes guardarlo en un sobre con la fecha. Es un registro sencillo de una época.

Un diente en un parque o en un patio de escuela

Ahí se pierden muchos dientes de leche jugando. Si lo tocas, lávate las manos.

Un diente grande, de adulto

Puede ser de un perro mayor con problemas dentales. Si el animal es tuyo, vale la pena una revisión veterinaria.

Por qué ocurre en la naturaleza

Los mamíferos cambian los dientes de leche por los definitivos. En los perros y los gatos ocurre en los primeros meses de vida y es muy discreto: muchos dientes se tragan con la comida y otros quedan en el suelo o en los juguetes. En los niños, el cambio empieza hacia los seis años y dura varios años más.

Para pensar

¿Qué ha cambiado en ti este último año sin que te detuvieras a notarlo?