Everyday Omens

Encontrar un huevo en la puerta

Encontrar un huevo, un limón, sal o una flor en la puerta inquieta porque parece dejado a propósito. Muchas veces la explicación es corriente: una broma, un vecino, un animal o algo que se cayó al pasar.

Qué puede significar

Lo que más asusta de encontrar algo en el umbral no es la cosa, sino el remitente que imaginamos. Un huevo en la puerta enseguida se convierte en un enemigo con nombre y apellido, aunque nadie haya visto quién lo dejó ni por qué. Esa velocidad para inventar intenciones es muy humana, y aparece igual ante un mensaje seco que suponemos enfadado o un saludo que no llega. Antes de cargar con la historia, ayuda preguntar a los vecinos, pensar en una explicación sencilla y limpiar. Las tradiciones populares dieron mucho peso a lo que se deja en una puerta: en Talagante se temía el aceite derramado en el umbral, y en una colección portuguesa, pisar sal se tenía por cosa de brujería.

Según cómo ocurrió

Un huevo, entero o roto

Puede ser una broma de chicos, un huevo que se cayó de una bolsa o un descuido de reparto. Retíralo con papel, lava con agua fría y olvídate del asunto.

Un limón en el suelo

Si hay limoneros cerca o alguien pasó con la compra, es lo más probable. Si te inquieta, tíralo y no le des más vueltas.

Sal en el umbral

A veces la echa la propia familia o un vecino en su puerta, por costumbre o como protección. Barrerla basta.

Una flor en la puerta

Lo normal es que sea un gesto amable de alguien que quiso dejarte un detalle sin tocar el timbre, o un pétalo que el viento trajo de un jardín cercano.

Por qué ocurre en la naturaleza

Lo que aparece en una puerta llega por caminos corrientes: bolsas que se rompen, niños que juegan, vecinos que dejan algo, animales que arrastran comida o el viento. Preguntar en el edificio o revisar una cámara aclara casi todos los casos.

Qué dicen las creencias populares

Chile (Talagante)

En Talagante (Chile), hacia 1915, se creía que una de las maneras más eficaces de hacer daño a una persona, en su salud o en sus intereses, era derramar aceite en la puerta de su casa.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 277, p. 203. Ver la página

Portugal

En la colección portuguesa que Guichot comparó con las supersticiones de Sevilla en 1883 se decía que pasar por encima de sal era brujería.

Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), S. P. 232. Ver la página

Para pensar

Cuando no sabes por qué alguien hizo algo, ¿qué intención le atribuyes primero?