Encontrar un bigote de gato
Encontrar un bigote de gato es normal: los bigotes se caen y se renuevan como cualquier otro pelo. Son mucho más gruesos y sensibles, y por eso hay quien los guarda como un pequeño amuleto.
Qué puede significar
Un bigote de gato en el suelo es un instrumento de precisión que ya cumplió su turno. Esos pelos gruesos, hundidos en la piel y llenos de nervios, le avisan de cada roce del aire y de cada objeto cercano, y le ayudan a moverse a oscuras o a sentir una presa pegada a la boca, que de tan cerca apenas distingue. Que se caiga y crezca otro forma parte de su mantenimiento. Tiene su encanto reparar en eso: quien vive contigo se renueva en silencio, y casi nunca lo notas. Guardar un bigote es una forma de prestar atención a esos detalles. En Santiago, hace un siglo, ya intuían su importancia: decían que un gato al que le cortaban los bigotes dejaba de cazar.
Según cómo ocurrió
Junto a su cama o su comedero
Es donde más se caen, porque ahí pasa más tiempo. Encontrar uno de vez en cuando no es motivo de preocupación.
Pierde varios a la vez
Si se le caen muchos de golpe o se le rompen, lo mejor es que lo vea el veterinario.
Uno blanco de un gato oscuro
Los bigotes pueden tener un color distinto del pelaje, y con la edad algunos se aclaran.
Guardarlo
Mucha gente lo mete en una cajita, un relicario o la cartera. Si lo haces, que sea uno caído: los bigotes nunca deben cortarse.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los bigotes son vibrisas: pelos más gruesos y largos, con la raíz más profunda y rodeada de terminaciones nerviosas. Detectan corrientes de aire y contactos mínimos, y ayudan al gato a orientarse en espacios estrechos y a oscuras. Se caen de forma natural, de uno en uno, y vuelven a crecer.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se decía que los gatos a los que se les cortan los bigotes dejan de cazar, porque se les entorpece la vista.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 641, p. 264. Ver la página
Para pensar
¿Qué detalles pequeños de quien vive contigo has empezado a notar últimamente?