Encontrar una foto
Encontrar una foto, en la calle o al fondo de un cajón, es encontrar un instante sin contexto. Entre los dakotas, hace más de un siglo, muchos no se dejaban fotografiar por miedo a que parte de su espíritu se quedara en la imagen.
Qué puede significar
Una foto encontrada guarda, la mayoría de las veces, un día especial de alguien. Ves a unas personas sonriendo en una playa, a un niño con uniforme el primer día de clase, a una pareja frente a una casa recién estrenada. Casi nadie fotografiaba un martes cualquiera, una mañana de recados o una tarde de tareas escolares, y por eso los álbumes cuentan vidas hechas de fiestas y viajes. Lo cotidiano, que ocupa casi todo el tiempo, apenas deja rastro en papel. Una foto así lleva a mirar tus propios días corrientes, los que nadie retrata y que con los años pesan en la memoria tanto como muchas celebraciones.
Según cómo ocurrió
En la calle o en un libro usado
Las fotos se caen de carteras y quedan olvidadas como separadores entre las páginas. Si detrás hay algo escrito a mano, a veces se puede dar con su dueño.
Boca abajo detrás de un mueble
Al mover una cómoda o un cuadro aparecen fotos que resbalaron hace años. Que caigan boca abajo es lo más común: el papel se desliza por la cara brillante.
Una foto con alfileres o atada
Un hallazgo así asusta a cualquiera, y es fácil pensar en brujería. Muchas veces la explicación es más prosaica: fotos que estuvieron clavadas en un corcho o en una pared y que alguien retiró.
Una foto tuya que no recordabas
Verte en una imagen olvidada tiene algo de encuentro con otra persona. Cuesta reconocer qué pensabas o qué te preocupaba en ese instante.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las fotos impresas se pierden con facilidad: resbalan detrás de los muebles, se quedan entre las páginas de los libros o caen de carteras y álbumes. Su superficie lisa hace que se deslicen hasta quedar boca abajo en rendijas y cajones, donde pueden pasar años sin que nadie las vea.
Qué dicen las creencias populares
Pueblo dakota
Una enciclopedia de 1903 recoge que durante muchos años ningún dakota quería dejarse fotografiar por miedo a que uno de sus wa-ná-ghi, los espíritus de la persona, se quedara en el retrato en lugar de ir al mundo de los muertos.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1215 (file v 3). Ver la página
Cuba
La misma obra anota que en Cuba se tenía por mala suerte que alguien vivo se hiciera pintar un retrato.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. I (1903), vol. I, p. 484 (file v 1). Ver la página
Para pensar
¿Qué momento corriente de tus días te gustaría haber guardado en una foto?