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Encontrar una herradura

Encontrar una herradura en el camino ya es raro, y la superstición afinaba todavía más: en Proaza (Asturias), media herradura era media suerte; en Chile importaba hacia dónde miraban las puntas y cuántos clavos conservaba.

Qué puede significar

La herradura de la suerte tenía letra pequeña. En Asturias, si solo encontrabas media, te tocaba media suerte; en Chile se contaban los clavos y se miraba hacia dónde apuntaban los extremos. Esa contabilidad minuciosa resulta casi cómica, pero dice algo verdadero: la suerte rara vez llega entera y perfecta. Casi siempre aparece gastada, a medias, con algún clavo menos. Por eso la herradura que encuentras en el camino tiene su lección: la suerte incompleta también cuenta, aunque no sea redonda. Media suerte, aprovechada, a veces rinde más que una entera que se queda en el cajón.

Según cómo ocurrió

Media herradura o muy gastada

En Proaza era media suerte, y eso ya es bastante. ¿Hay algo en tu vida que funcione a medias y que, aun así, te sostenga?

Con los extremos hacia ti

La creencia santiaguina miraba los extremos: vueltos hacia quien la recogía, agüero feliz; hacia el otro lado, lo contrario. Puedes darle la vuelta con el pie y quedarte con la versión buena: a veces la perspectiva se elige.

Con todos sus clavos

En Constitución (Chile), una herradura con todos los clavos era el mejor augurio. Es un objeto que aún parece listo para trabajar. Piensa en qué recursos tuyos están completos y esperando que los uses.

Junto a un establo o un camino de tierra

Ahí es donde más se pierden, porque el barro y las piedras las arrancan. Tiene algo bonito encontrar la huella de un trabajo, el del caballo y el del herrador, en mitad del camino.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las herraduras se clavan al casco del caballo para protegerlo del desgaste, y como el casco crece sin parar, el herrador las cambia o recoloca cada pocas semanas. A veces una se suelta en pleno camino, sobre todo en terreno con barro o piedras. Antes eran de hierro forjado; hoy también las hay de acero, aluminio o plástico.

Qué dicen las creencias populares

Asturias (España)

En el concejo asturiano de Proaza, hacia 1886, encontrar una herradura en la calle presagiaba suerte, y si era media herradura, media suerte. El recopilador lo atribuye a la buena fama del hierro.

Fuente: L. Giner Arivau (dir. Antonio Machado y Álvarez), Folk-Lore de Proaza, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. VIII (1886), n.º 145, t. VIII, pp. 270-271. Ver la página

Chile

Entre los santiaguinos de 1915 la herradura con los extremos vueltos hacia quien la encontraba era buen agüero, y al revés, malo; en Constitución, si conservaba todos los clavos, el augurio era próspero; con tres, algo menos, y sin ninguno, desgraciado.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 725 y 726, p. 278. Ver la página

Para pensar

¿Cómo recibes la suerte cuando te llega a medias?