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Encontrar un pelo en la comida

Encontrar un pelo en la comida es desagradable y muy común: perdemos decenas de cabellos al día y alguno acaba en el plato. Entre los campesinos rioplatenses se santiguaba la olla para que el diablo no echara pelos.

Qué puede significar

El pelo en el plato pone a prueba algo más que el estómago: la manera de avisar de un fallo a quien te cuidó. En casa, quien cocinó lo hizo para ti, y un gesto de asco puede borrar en un segundo una hora de trabajo. En un restaurante, quien te sirve no tiene la culpa y la cocina quizá ni lo sabe. Apartarlo con discreción, decirlo en voz baja o pedir otro plato sin drama son formas de cuidar la cena y a la gente a la vez. El mismo dilema reaparece con el error en el informe de un compañero o con el detalle mal hecho en un regalo, y sale ganando quien corrige sin humillar. Decir las cosas así es un oficio que se practica a diario, empezando por la mesa.

Según cómo ocurrió

En la comida de casa

Sácalo con el tenedor y coméntalo con naturalidad si te parece útil. Recogerse el pelo al cocinar evita casi todos los sustos.

En un restaurante

Avisa al personal sin alzar la voz; cambian el plato sin problema. No hace falta montar una escena para que se resuelva.

Siempre te pasa a ti

Es pura probabilidad y algo de atención: quien más se fija, más encuentra. También puede ser tu propio pelo, que cae mientras comes.

Un pelo largo y nadie lo tiene así

Puede venir de la ropa, de una visita reciente o del lugar donde se preparó la comida comprada. No hay nada que descifrar.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las personas perdemos de forma natural decenas de cabellos al día, que quedan en la ropa, en el aire y en las superficies de la cocina. Por eso en las cocinas profesionales se usan gorros y redecillas. Un pelo en la comida es desagradable, pero casi siempre es un accidente.

Qué dicen las creencias populares

Río de la Plata

En tierras rioplatenses, hacia 1896, el campesino hacía la señal de la cruz sobre el primer pedazo de carne que echaba a la olla: la comida santiguada quedaba libre de maleficio, y se santiguaba para que el diablo no echara pelos en ella.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 68. Ver la página

Para pensar

Cuando alguien que te cuida comete un error pequeño, ¿cómo se lo dices?