Tener plantas artificiales en casa
Tener plantas artificiales en casa es una elección práctica para rincones sin luz, oficinas o casas donde nadie puede regar. La gran diferencia con una planta viva es que no avisa de nada: no se marchita, solo acumula polvo.
Qué puede significar
Una planta viva es una pequeña alarma: si la olvidas, se arruga, amarillea o deja caer hojas, y te enteras. Una artificial no protesta nunca. Puede pasar meses en una esquina, cada vez más gris de polvo, y seguir pareciendo igual de verde desde lejos. Esa diferencia puede recordarte las cosas de tu vida que no reclaman cuando las descuidas, como una amistad que nunca se queja. No hay nada malo en elegir hojas de tela para un pasillo oscuro.
Según cómo ocurrió
En un rincón sin luz
Es donde mejor encajan: pocas plantas vivas resisten sin sol. Una de tela da color sin sufrir.
Cubierta de polvo
El polvo se nota en las hojas brillantes y las apaga. Un paño húmedo de vez en cuando les devuelve el color.
Mezclada con plantas vivas
Muchas personas combinan unas cuantas reales con otras artificiales en los lugares difíciles. A veces, quien visita la casa tarda en notar cuáles son cuáles.
Flores artificiales en una tumba
En muchos cementerios se prefieren flores de tela o de plástico porque resisten la intemperie. Para quien no puede visitar a menudo, es una forma de dejar un color que dure.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las plantas artificiales se fabrican con poliéster, plástico o seda y no necesitan luz, agua ni tierra. Con el tiempo, el sol directo las decolora y el polvo se acumula en sus hojas, porque no hay crecimiento que lo renueve. A diferencia de las vivas, no transpiran agua ni cambian con las estaciones.
Para pensar
¿Qué planta, viva o no, ha visto pasar más años en tu casa?