Tener cactus en casa
Quien tiene cactus en casa guarda, sin saberlo, un depósito de agua vivo: sus tallos se hinchan con el agua y se arrugan cuando gastan lo guardado. En el viejo lenguaje de las flores, su mensaje era «calor».
Qué puede significar
Un cactus es una despensa viva. En la temporada de lluvias absorbe todo lo que puede y lo guarda en el tallo, que se ensancha como un acordeón; en los meses secos tira de esa reserva y se va arrugando, sin morir. Por eso un cactus arrugado rara vez está enfermo: está gastando lo que guardó. El aviso serio es otro, mucho menos llamativo: una base blanda y oscura junto a la tierra. Lo que más asusta a primera vista no es lo más grave. Con el desgaste de algunas temporadas pasa algo parecido: hay uno normal, el de quien tira de sus reservas en una época seca, y otro que avisa de que algo falla por debajo, como un trabajo que ya no se sostiene. Aprender a distinguirlos ya es mucho.
Según cómo ocurrió
Se arruga o se encoge
Está gastando su reserva de agua, como hace en la sequía. Se recupera en pocos días cuando vuelve a recibir riego.
Blando y oscuro junto a la tierra
Es la señal contraria: demasiada agua y raíces que se pudren. Es la forma más frecuente en que se pierden los cactus de interior.
Se estira y pierde color
Le falta luz. Crece alargado y pálido hacia la ventana, y esa parte ya no recupera la forma aunque lo cambies de sitio.
Con pelos blancos en vez de espinas
Algunas especies, como el llamado cabeza de viejo de México, se cubren de pelos que les dan sombra y las protegen del sol y del frío.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los cactus guardan agua en el tallo, que tiene pliegues para expandirse y contraerse. Sus espinas son hojas transformadas que dan algo de sombra y reducen la pérdida de agua. Además, abren sus poros de noche, cuando hace fresco, para perder menos humedad al respirar.
Qué dicen las creencias populares
Lenguaje de las flores
En el lenguaje de las flores que recoge una enciclopedia de 1903, el cactus significaba «calor».
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 791. Ver la página
Para pensar
¿Qué desgaste tuyo es propio de una época seca y cuál avisa de algo más hondo?