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Gato maullando de noche

Un gato maullando de noche, con ese llanto largo que parece de bebé, suele ser una gata en celo o un macho que la ronda. En el hemisferio sur se oye mucho a finales del invierno, y en dos ciudades chilenas lo atribuían a un dolor de muelas.

Qué puede significar

Los santiaguinos y serenenses de hace un siglo tenían una explicación muy compasiva para los gatos que lloraban en agosto: les dolían las muelas. Hoy se sabe que es el celo, que en el hemisferio sur llega con el final del invierno, pero la idea tiene algo que vale la pena conservar. Ante un ruido que no te deja dormir, imaginar que a quien lo hace le pasa algo cambia la forma de soportarlo: el enfado baja y queda la paciencia. Pasa también con el vecino que discute de madrugada o con el bebé que llora en el piso de arriba. En Bolivia, en cambio, el gato que maullaba sin parar en el tejado se tomaba muy en serio, como presagio para la familia.

Según cómo ocurrió

Un llanto que suena a bebé

El maullido de celo es largo y grave, con subidas y bajadas, y se parece de forma inquietante a un llanto humano. Por eso sobresalta tanto en mitad de la noche.

Dos gatos que se gritan en el tejado

Es una disputa de territorio: se miran, maúllan con voz cada vez más grave y muchas veces se separan sin llegar a pelear.

Tu propio gato maúlla de madrugada

Los gatos de casa piden a veces comida, compañía o salir justo antes del amanecer, que es cuando más activos están. Los muy mayores también pueden maullar más de noche.

En agosto o en febrero

El celo de las gatas se concentra cuando los días se alargan: a finales del invierno y en primavera, es decir, hacia agosto y septiembre en el sur y hacia febrero y marzo en el norte.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las gatas en celo emiten maullidos largos y fuertes para atraer a los machos, y los machos responden y se enfrentan entre sí. El celo depende de la duración del día, por eso se concentra a finales del invierno y en primavera. Los gatos son además más activos al anochecer y al amanecer, de modo que esos sonidos llegan cuando la casa está en silencio.

Qué dicen las creencias populares

Chile (La Serena y Santiago)

Hacia 1915 corría en La Serena y en Santiago la idea de que los gatos maúllan en el mes de agosto porque les duelen las muelas.

Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 626, p. 262. Ver la página

Bolivia

En Bolivia, según una recopilación de 1920, si un gato maullaba sin parar en el techo sin querer bajar, o se peleaba a menudo con otros gatos, se creía que alguien de la casa iba a morir.

Fuente: M. Rigoberto Paredes, Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia (1920), p. 86. Ver la página

Para pensar

¿Qué molestia se te hace más llevadera cuando piensas que a quien la causa también le pasa algo?