Ver un gato negro
Ver un gato negro se asocia con la mala suerte, pero la tradición no se pone de acuerdo: en la Sevilla de 1883 era mal agüero tenerlo en casa, y en el Río de la Plata, en cambio, se tenía por suerte constante.
Qué puede significar
Un gato negro carga con más historias ajenas que casi cualquier otro animal. El mismo animal, con la misma silueta, ha sido demonio en una casa sevillana, guardián contra los malos espíritus en otra portuguesa y fuente de buena suerte en el Río de la Plata. Él, mientras tanto, solo cruzaba la calle. Las etiquetas que ponemos por la apariencia, a los animales y a las personas, dicen poco de quien las recibe y bastante de quien las pone.
Según cómo ocurrió
Se te cruza en la calle
Iba de un sitio a otro, como cualquier gato del barrio. Lo que pasa después de cruzarte con él depende de tu día, no de su color. Fíjate en la historia que te contaste en ese segundo.
Duerme en la puerta de tu casa
Le gusta el sitio: puede que esté resguardado del viento o que le dé el sol. En Portugal, al contrario que en Sevilla, un gato negro en casa mantenía lejos a los malos espíritus. Puedes elegir esa versión si te sienta mejor.
Su pelo se ve rojizo al sol
Con el sol y los años, el negro de algunos gatos se vuelve pardo o color óxido. El mismo animal cambia de aspecto según la luz que le da. También nosotros parecemos otros según quién nos mire.
Un gato negro en un refugio de animales
Si estás pensando en adoptar, el color no te dirá nada de su carácter. Pasa un rato con él y deja que te muestre cómo es.
Por qué ocurre en la naturaleza
El color de un gato no dice nada de su carácter. El negro se debe a un pigmento, la eumelanina, que con mucho sol o con la edad puede aclararse y dar al pelo un tono rojizo u óxido. A plena luz se ve a veces, en algunos gatos negros, un dibujo atigrado tenue que el color oscuro casi oculta.
Qué dicen las creencias populares
Andalucía y Portugal
En Sevilla y su provincia, en 1883, era de mal agüero tener un gato negro en casa, porque se lo relacionaba con el demonio. En la tradición portuguesa con la que el autor compara era lo contrario: en la casa donde hay un gato negro no entran los malos espíritus.
Fuente: Alejandro Guichot y Sierra (dir. Antonio Machado y Álvarez), Supersticiones populares recogidas en Andalucía y comparadas con las portuguesas, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. I (1883), n.º 72 y S. P. 105, p. 232. Ver la página
Río de la Plata
En el Río de la Plata, hacia 1896, el gato negro se tenía por suerte constante en casa.
Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), pp. 342-343. Ver la página
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, a principios del siglo XX, se decía que quien roba un gato negro lleva la buena suerte a su casa.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 629, p. 263. Ver la página
Para pensar
¿Te ha pasado juzgar a alguien por su aspecto y descubrir después que no tenía nada que ver?