Ver un sapo
Ver un sapo de noche cerca de casa es ver a un gran cazador de insectos y babosas. Un cuento de Proaza (Asturias) explica sus ojos grandes: el sapo se los cambió al topo por su hermosa cola, y desde entonces el topo es ciego.
Qué puede significar
Según el cuento de Proaza, hubo un tiempo en que el topo veía y el sapo lucía una cola preciosa. El topo se la envidiaba, propuso el cambio, y desde entonces uno tiene cola y no ve, y el otro no tiene adorno pero tiene unos ojos enormes. Es una pequeña historia sobre lo que damos y lo que recibimos a cambio. Todos hacemos trueques parecidos, muchas veces sin darnos cuenta: un adorno a cambio de algo útil, o algo útil a cambio de lucir mejor. En el cuento, el topo salió perdiendo y el sapo se quedó con unos ojos para ver el mundo.
Según cómo ocurrió
Junto a la puerta en una noche de lluvia
La luz de la entrada atrae insectos, y los sapos lo saben. Si cada noche vuelve el mismo, ya tienes un vigilante que te limpia el jardín de babosas. Muévelo con cuidado si estorba, con las manos húmedas o con un recipiente.
No se mueve aunque te acerques
Su defensa es quedarse quieto, hincharse un poco y confiar en su piel, que sabe mal. Esa calma ante el peligro tiene algo admirable, aunque no siempre sea la mejor estrategia para nosotros.
Muchos cruzando la carretera en primavera
Viajan de vuelta a la charca donde nacieron para reproducirse, y algunos pueblos cortan caminos esas noches para que lleguen. ¿A qué lugar vuelves tú cuando necesitas empezar algo?
Dentro de la piscina o una fuente
Se cae y no logra salir: las paredes resbalan. Una tabla o una rampa en una esquina le basta. Ayudas pequeñas que no cuestan nada.
Por qué ocurre en la naturaleza
Los sapos pasan el día escondidos bajo piedras o en agujeros húmedos y salen al anochecer, sobre todo tras la lluvia, a comer insectos, lombrices y babosas. Su piel rugosa tiene glándulas, más grandes detrás de los ojos, que segregan sustancias irritantes para defenderse; conviene lavarse las manos si se ha tocado uno. En primavera muchos viajan de vuelta a la charca donde nacieron.
Qué dicen las creencias populares
Asturias (España)
En Proaza (Asturias) se contaba que hubo un tiempo en que el topo veía y el sapo tenía un rabo muy hermoso; el topo, envidioso, le propuso un cambio, y desde entonces el topo es ciego pero tiene rabo, y el sapo no tiene ese adorno pero tiene los ojos muy grandes.
Fuente: L. Giner Arivau (dir. Antonio Machado y Álvarez), Folk-Lore de Proaza, en Biblioteca de las tradiciones populares españolas, t. VIII (1886), n.º 84, t. VIII, p. 253. Ver la página
Guaraníes (Paraguay)
Según Granada (1896), que cita al jesuita Ruiz de Montoya, entre los guaraníes que un sapo entrara en una embarcación presagiaba que alguno de los que iban en ella moriría pronto.
Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), pp. 345-346. Ver la página
Para pensar
¿A qué renunciaste alguna vez para ganar algo que te importaba más?