Tortuga en casa
Tener una tortuga en casa es un compromiso largo: muchas especies viven décadas y necesitan luz, calor y un espacio adecuado. Por eso tantas acaban sueltas en estanques y ríos cuando el entusiasmo pasa.
Qué puede significar
Una tortuga de agua que hoy cabe en la palma puede seguir contigo dentro de veinte o treinta años. Ese desfase entre el tamaño del principio y la duración del compromiso explica por qué tantas terminan en estanques y ríos cuando el entusiasmo se acaba. Lo que llega pequeño no siempre sigue siéndolo, y lo mismo vale para un perro, una hipoteca o un cargo aceptado en un buen día: conviene preguntarse al principio cuánto tiempo vas a estar. Si ya la tienes, cuidarla bien es una forma muy concreta de fidelidad: agua limpia, luz, calor y alguien que se acuerde. En Los Andes (Chile) se decía que la mirada de la tortuga podía hacer concebir a una mujer; la de una tortuga real, más modesta, sigue a quien le da de comer.
Según cómo ocurrió
Una tortuga de agua en un acuario
Necesita un acuario amplio, filtro, una zona seca para asolearse y luz ultravioleta. Estas tortugas crecen bastante más de lo que cuentan en muchas tiendas.
Una tortuga de tierra en el jardín
Necesita sol, refugio y espacio para moverse, y en zonas templadas hiberna en invierno. En España, la tortuga mediterránea es una especie protegida y su tenencia está muy restringida.
Encuentras una tortuga en la calle
Lo normal es que sea una mascota escapada. Pregunta en el barrio o en un centro de fauna, y nunca la sueltes en un río: muchas son especies invasoras.
Una tortuga marina en la playa
Si sale a desovar o está varada, mantén la distancia y llama a las autoridades o a la red de varamientos de tu zona.
Por qué ocurre en la naturaleza
Las tortugas son reptiles: dependen del calor del entorno y necesitan luz solar o ultravioleta para aprovechar el calcio y mantener el caparazón, que forma parte de su esqueleto. Muchas especies viven más de veinte años, y algunas tortugas de agua vendidas como mascotas se han vuelto invasoras en ríos de Europa y de América.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Los Andes)
En Los Andes (Chile), hacia 1915, se decía que las tortugas tenían tal fuerza prolífica en la mirada que hacían concebir a las mujeres en quienes fijaban los ojos.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 665, p. 268. Ver la página
Para pensar
¿Qué compromiso tomaste con entusiasmo y está durando más de lo que pensabas al principio?