Ver un toro
Ver un toro impresiona por su tamaño y por su fama. Una parte de esa fama es falsa: el rojo no lo enfurece, porque apenas lo distingue; lo que lo altera es lo que se mueve deprisa delante de él.
Qué puede significar
Durante siglos se repitió que el toro embiste al ver rojo, y sin embargo su vista apenas separa ese color del verde. Lo que lo provoca es el vaivén de la tela, el movimiento brusco delante de sus ojos. Culpamos al color, que se ve, y no al gesto, que pasa más desapercibido. Algo parecido sucede entre personas: a veces creemos que alguien reacciona por lo que llevamos o por quiénes somos, cuando lo que lo altera es el modo en que nos movemos, el tono o la prisa. Un toro tranquilo en un prado muestra la otra cara: sin nada que se agite delante, no hay nada que embestir. En algunas provincias de la India, recoge Daniels, el toro con ciertas marcas se tenía por sagrado y nadie le cargaba peso.
Según cómo ocurrió
Con un trapo rojo cerca
Los toros distinguen mal el rojo. Lo que llama su atención es el movimiento: una tela quieta, del color que sea, les interesa mucho menos que una que se agita.
Escarbando la tierra con la pata
Escarbar, bajar la cabeza y bufar forman parte de su forma de avisar. Lo hacen sobre todo cuando defienden su espacio o en época de celo.
Con un anillo en la nariz
Con el aro se lo guía mediante una cuerda o una vara. La nariz es muy sensible, y con poca presión un toro grande se deja llevar.
Junto a una laguna, al caer la noche
En la provincia de Linares (Chile) se contaba que en la laguna Honda vivía un toro hermosísimo, de cuernos de oro, que solo salía del agua para juntarse con las vacas de la hacienda.
Por qué ocurre en la naturaleza
El ganado vacuno tiene una visión de pocos colores: percibe bien azules y amarillos, y confunde el rojo con el verde. Responde sobre todo al movimiento y al contraste. Los toros son más territoriales que las vacas, y antes de embestir avisan escarbando, bajando la cabeza o resoplando.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Linares)
Vicuña Cifuentes recoge el relato del toro de la laguna Honda, en la provincia de Linares: un toro hermoso de cuernos de oro que solo salía de la laguna para cubrir las vacas de la hacienda, y que, cuando su dueño la perdió, huyó envuelto en niebla con todas ellas hacia el río Longaví.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º XLIV, p. 329. Ver la página
India
Una enciclopedia de 1903 recoge que en algunas provincias de la India, cuando aparecía un toro con las marcas deseadas, se le tenía por sagrado y no se le hacía cargar peso.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. II (1903), vol. II, p. 1082. Ver la página
Para pensar
¿Qué gesto tuyo provoca reacciones que sueles atribuir a otra cosa?