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Encontrar una paloma muerta

Encontrar una paloma muerta en el balcón o en la calle impresiona, aunque sus causas son comunes: choques, enfermedades, rapaces o el calor. Se retira con guantes o con una bolsa dada la vuelta, y después conviene lavarse las manos.

Qué puede significar

Vemos palomas a diario y casi nunca vemos una muerta. Viven entre nosotros, en plazas y cornisas, pero cuando enferman se esconden y desaparecen sin ruido. Por eso encontrar una en el balcón tiene algo de revelación: lo más común de la ciudad solo se nota cuando deja de moverse. El vecino que saluda cada mañana, el ruido del mercado o la persona que siempre contesta el teléfono se vuelven fondo hasta que faltan, y ahí descubrimos cuánto contábamos con ellos. Granada recogió en 1896 que en tierras del Plata se desconfiaba de las palomas criadas en casa, aunque la sospecha no alcanzaba a las americanas.

Según cómo ocurrió

En el balcón o la azotea

A veces llegó enferma y buscó refugio. Retírala con guantes o con una bolsa dada la vuelta, ciérrala bien y tírala siguiendo las indicaciones de tu ayuntamiento o municipio.

En la calle o una plaza

En sitios públicos, la retirada corresponde a los servicios municipales de limpieza. Avisar es suficiente.

Con plumas por el suelo alrededor

Si hay muchas plumas sueltas, probablemente la cazó un halcón, un gato o un perro. Las rapaces que viven en las ciudades comen sobre todo palomas.

Un pichón caído del nido

Las palomas anidan en repisas y huecos de fachada, y a veces un pollo cae. Si sigue vivo, lo mejor es llamar a un centro de rescate de fauna.

Por qué ocurre en la naturaleza

Las palomas urbanas mueren por enfermedades, parásitos, choques con cristales y vehículos, olas de calor o frío y ataques de halcones y gatos. Cuando enferman tienden a esconderse, por eso se ven pocas muertas. Pueden portar microbios, así que es mejor no tocarlas sin guantes.

Qué dicen las creencias populares

Río de la Plata

En tierras rioplatenses, hacia 1896, se decía que la paloma criada en una casa no tardaba en traer alguna desgracia a la familia. Granada aclara que la sospecha solo alcanzaba a las palomas venidas de Europa, no a las americanas.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 266. Ver la página

Para pensar

¿Qué presencia diaria das por hecha y solo notarías si faltara?