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Escuchar el canto del urutau

Escuchar el canto del urutau es escuchar una serie de notas que bajan y se apagan, como un lamento. Entre paraguayos y rioplatenses se contaba que era la voz de Ñeambiú, una joven guaraní convertida en ave por el dolor.

Qué puede significar

La leyenda que recogió Daniel Granada cuenta que Ñeambiú, hija de un cacique guaraní, amaba a Cuimbaé, un joven al que sus padres rechazaban. Huyó al monte del Iguazú y allí perdió la sensibilidad y el habla; ni las súplicas de su familia la conmovían. Solo cuando le dijeron que Cuimbaé había muerto lanzó un grito y se convirtió en urutau, que desde entonces se lamenta en la rama más vieja. La historia tiene algo muy verdadero: hay penas que dejan a las personas quietas y mudas hasta que alguien nombra lo que de verdad duele. Al escuchar al ave es fácil acordarse de esas penas calladas, propias o ajenas. Del lado de los Andes, el mismo canto se explicaba con otra leyenda, la del kakuy.

Según cómo ocurrió

Notas que bajan y se apagan

El canto más conocido es una serie de silbidos tristes, cada uno más grave y más débil que el anterior. Por eso tantas personas lo comparan con un llanto.

Una rama rota que resulta ser un ave

De día se posa erguido en la punta de un tronco quebrado, con los ojos casi cerrados y el plumaje como la corteza. Muchos pasan al lado sin descubrirlo.

Lo oyes y nunca lo ves

Granada contaba que muchos hombres de campo no lo conocían de vista y lo tenían por un ser fantástico, porque nadie lograba encontrarlo.

Lo llaman cacuí o kakuy

Al oeste del Paraná, según Granada, se le daba el nombre de cacuí, y del lado de los Andes se contaba otra leyenda: la de una hermana abandonada en lo alto de un árbol que seguía llamando a su hermano, «¡turay, turay!».

Por qué ocurre en la naturaleza

El urutau común (Nyctibius griseus) vive en bosques desde Centroamérica hasta Uruguay y el norte de Argentina. Es nocturno y caza insectos al vuelo desde una percha. De día permanece inmóvil y erguido sobre ramas o troncos rotos, con un plumaje jaspeado que lo confunde con la madera, y su canto es una serie de notas melancólicas que bajan de tono y de volumen.

Qué dicen las creencias populares

Paraguay y Río de la Plata (guaraníes)

Según la leyenda que recoge Daniel Granada, Ñeambiú, hija de un cacique guaraní, perdió el habla y la sensibilidad cuando le impidieron casarse con Cuimbaé, y al oír que él había muerto se convirtió en urutau para llorar eternamente en la rama más vieja de un sauce.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), pp. 289-295. Ver la página

Río de la Plata

La misma obra anota que el nombre urutau significaría «ave fantasma», y que muchos hombres de campo, al no verlo nunca, lo tenían por un ser fantástico y no por un pájaro verdadero.

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), pp. 295, 298. Ver la página

Oeste argentino (lado andino)

Granada recoge también, del lado de los Andes, la leyenda del kakuy: una joven abandonada por su hermano en lo alto de un árbol, sin ramas para bajar, que quedó llamándolo con voz dolorida, «¡turay, turay!».

Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 296. Ver la página

Para pensar

¿Qué pena, tuya o de alguien cercano, sigue callada esperando que alguien la nombre?