Escuchar un silbido en la noche
Escuchar un silbido en la noche sin ver a nadie inquieta, aunque suele ser el viento en una rendija, un ave nocturna o una tubería. Hacia 1915, los santiaguinos silbaban para espantar el miedo y en Chiloé se creía que eso llamaba al diablo.
Qué puede significar
El mismo sonido cambia de sentido según quién lo haga. Cuando eres tú quien silba al volver de noche por una calle vacía, el silbido acompaña y da valor; cuando llega desde la oscuridad sin dueño visible, eriza la piel. Los santiaguinos recomendaban silbar para espantar el miedo, y en Chiloé, en cambio, silbar de noche llamaba al diablo: dos usos opuestos del mismo gesto en un mismo país. Un silbido sin origen claro pone a prueba esa frontera entre lo que controlas y lo que no. Encontrar su causa (una ventana mal cerrada o un pájaro en el árbol) devuelve al sonido su tamaño real.
Según cómo ocurrió
Un silbido agudo cuando sopla el viento
Una ventana entreabierta, una persiana mal ajustada o un cable tenso silban cuando el aire pasa con fuerza. El sonido sube y baja con las ráfagas.
Un silbido que se repite desde un árbol
Varias aves nocturnas silban, como algunos búhos pequeños y los chotacabras. En México muchas veces se atribuye a la lechuza, aunque su voz real es más bien un chillido áspero.
Un silbido dentro de casa
Las tuberías, una olla de presión, el calentador o el refrigerador pueden silbar por la presión o por el paso del aire. A veces el sonido viaja y parece venir de otra habitación.
Alguien silba por la calle
Silbar al caminar de noche es un hábito antiguo para sentirse acompañado o para avisar de que alguien se acerca. A menudo la melodía delata a un vecino.
Por qué ocurre en la naturaleza
Un silbido se produce cuando el aire pasa con fuerza por una abertura estrecha y vibra, por eso el viento hace silbar rendijas, cables y tubos. De noche el ambiente es más silencioso y los sonidos agudos viajan más lejos. Muchas aves nocturnas usan silbidos para comunicarse con su pareja o marcar su territorio.
Qué dicen las creencias populares
Chile (Chiloé)
En Chiloé, según los datos de Cavada que recoge Vicuña Cifuentes, se decía que el que silba de noche llama al diablo.
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 253, p. 196. Ver la página
Chile (Santiago)
En Santiago de Chile, hacia 1915, se aconsejaba silbar al caminar de noche por calles solitarias o lugares que dieran miedo, para «espantar el miedo».
Fuente: Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y supersticiones recogidos de la tradición oral chilena (1915), n.º 980, p. 320. Ver la página
Río de la Plata
En tierras rioplatenses, según Granada, se creía que un alma en pena podía manifestarse con golpes, silbidos, ayes o lamentos, sobre todo en lugares donde alguien había enterrado dinero.
Fuente: Daniel Granada, Reseña histórico-descriptiva de antiguas y modernas supersticiones del Río de la Plata (1896), p. 168. Ver la página
Inglaterra (Leicestershire)
Una enciclopedia de 1903 recoge que los mineros de Leicestershire no bajaban a la mina si oían a los «siete silbadores», unos silbidos nocturnos que tenían por anuncio de una muerte.
Fuente: Cora Linn Daniels; C. M. Stevans, Encyclopaedia of Superstitions, Folklore, and the Occult Sciences of the World, vol. III (1903), vol. III, p. 1398 (file v 3). Ver la página
Para pensar
¿Qué haces para acompañarte cuando caminas con miedo?